Que estas buscando?

lunes, 18 de junio de 2007

Un papá más cercano

Cada vez más lejos del modelo familiar en el que ellos mismos fueron criados, los padres de la nueva generación cada vez se involucran más en la educación y en el crecimiento de sus hijos. También son más cariñosos y ya no tienen pudor en manifestar el amor hacia sus hijos en público. Retratos de un nuevo modo de entender la vida como papá.

Alejados del modelo familiar en el que ellos mismos fueron criados, los padres de la nueva generación cada vez se involucran más en la educación y en el crecimiento de sus hijos. Además, son más cariñosos y ya no tienen pudor en manifestar el amor hacia sus hijos en público. Retratos de un nuevo modo de entender la vida como papá.

Se los ve en la puerta de las escuelas, a la hora de la salida de los chicos. Se los ve en las reuniones de padres del grado. Se los ve en los cumpleaños de los amiguitos de sus hijos. Se los ve en los consultorios médicos, en las plazas y en los parques. Y se los va a ver en las próximas vacaciones de invierno, en la entrada de los cines o en la cola de las obras de teatro.

En todos esos escenarios, y cada vez con mayor frecuencia, los chicos hoy cuentan con un acompañamiento distinto al de hace algún tiempo atrás. Progresivamente, los papás han ido ocupando espacios al lado de sus hijos que antes parecían propiedad exclusiva de las madres.

El modelo de padre que llegaba tarde y cansado del trabajo, al que su mujer tenía que "poner al día" acerca de las cuestiones de los chicos y que se preocupaba más bien poco por temas domésticos como las enfermedades de sus hijos o los conflictos en la escuela parece haber muerto con el siglo XX.

Hoy, la nueva generación de padres varones tiene hacia la paternidad y hacia los hijos una actitud completamente diferente. Son más cariñosos, más comprometidos con la crianza y la educación de los hijos, más presentes y más demostrativos.

Para los especialistas consultados, se trata de una consecuencia directa de los cambios que, generación tras generación, se registraron en el ordenamiento de las parejas. Y confían en que, mientras no se diluyan las funciones paternas y maternas, el fenómeno tendrá consecuencias positivas.

"HACERSE" EL TIEMPO

Como le pasa a la mayoría de los papás de su generación, a Juan Ignacio Giner (28) le cuesta mucho combinar horarios y responsabilidades para equilibrar las horas que pasa en el trabajo y las que pasa con sus hijos, León, de seis, y Ulises, de dos y medio. Y sabe que desde septiembre la cosa va a ser más complicada: para esa fecha, está prevista la llegada del tercero, otro varón, que se va a llamar Felipe.

Juan trabaja en una empresa automotriz donde la exigencia es alta y donde el ambiente es muy competitivo. Sin embargo, a pesar de meterse todos los días de cabeza en ese clima, necesita cortar el día para ver a sus hijos. "Todos los mediodías me hago un rato, por más esté muy complicado. Trato de almorzar con ellos, aunque a veces no pueda. Y los llevo a la escuela y al jardín. Ese es el momento que más me gusta del día".

Juan logró, ahora, acomodar la agenda y reservarse el fin de semana para dedicárselo por entero a sus hijos. "Antes, jugaba al fútbol con mis amigos. Pero dejé para tener más tiempo para los nenes".

"No soy ningún padre ejemplar -se sincera-. Cometo un montón de errores. Pero al final, el balance me parece que es bueno. Los chicos me idolatran y eso me hace feliz".

El de Juan Ignacio y su lucha permanente para abrirse paso entre las actividades diarias para pasar más momentos con sus hijos no es un caso raro. La nueva generación de padres que él integra, dicen quienes estudian el tema tiene que batallar constantemente contra el "clima de época".

Así lo considera Fabiana Guerrero, psicóloga dedicaca a la clínica con niños, adolescentes y sus referentes y miembro fundador de CIPSA (Centro Integral de Psicología Aplicada). "Hoy se es padre en una época y en una realidad sociocultural en la que encontramos mucho de individualismo, de falta de tiempo, de desborde tecnológico y otros factores que resienten la constitución de los vínculos -apunta-. Pero encontramos esta propuesta de modificaciones en la convivencia que tienden a posibilitar una mayor aproximación en el vínculo entre padres e hijos".

ROLES Y FUNCIONES

Para la psicóloga María Stoika, una de las fundadoras de la "Escuela para Padres", el fenómeno de la crianza "a la par" ha generado que la educación de los chicos no aparezca tan disociada en base a aquel viejo modelo donde la madre se ocupaba de la crianza y el padre de proveer para el hogar. "Ahora los dos proveen y los dos están presentes en la medida de sus posibilidades".

"Hay un enfoque distinto ya desde el embarazo. Hoy, la pareja parece más enfocada, más unida compartiendo esa espera. La mujer le da otro lugar al hombre y espera otras cosas. Y eso le permite al hombre ubicarse de otras maneras, con una presencia más real".

Ese parece ser el caso de Pablo "Nico" Martínez (31), para quien la cosa está muy clara. Pasa con Constanza, su hija de tres años, todo el tiempo que puede, incluso aquel que dedica para preparar en su cocina la comida que, al día siguiente, va a salir a vender por ministerios y oficinas.

"Cuando termino de trabajar, la paso a buscar por el jardín, venimos a casa y a partir de ahí, compartimos el día, con las actividades que tengamos que hacer. Jugamos un rato, salimos a dar una vuelta o dibujamos. Y más tarde, mientras mi señora cocina, yo me ocupo de bañarla y de ver si hay alguna cosa que necesita para el otro día", relata.

Esa actitud hacia la paternidad la comparte, dice, con todos sus amigos que ya tienen hijos. "Creo que tiene que ver con el lugar de dónde venimos y de cómo nos criaron nuestros viejos, de una época en la que había tiempo para que tu viejo esté con vos y tu ayude a construir el metegol. Y yo trato de hacer lo mismo con Constanza a pesar de estar en la ciudad, que tiene otro ritmo. Quiero estar con ella y compartir tiempo de calidad".

CAMBIO GENERACIONAL

Fernando Boschiazzo tiene 39 años, un trabajo como empleado administrativo y un hijo que ocupa todo el tiempo libre que le dejan sus obligaciones. Todos los días, a las cinco de la tarde, llega a su casa y su tiempo queda colonizado por la presencia de Augusto, su hijo de cuatro años.

"Algunos días salimos. Vamos al centro, a comer algo o a alguna librería, porque nos fascinan los libros. Si no, nos quedamos en casa, y jugamos a algo en la computadora o nos ponemos a pintar. Más a la noche, me ocupo de bañarlo y dejarle las cosas listas para el otro día. Y mi mujer hace la cena", resume Fernando de su agenda diaria.

Esa relación que, a fuerza de pequeños rituales cotidianos, logró ir construyendo Fernando es, dice, muy distinta a la que él mismo tuvo con su padre. "La verdad, lo veía poco y nada. Cuando era chico, mis horarios no coincidían mucho con los de él. Y cuando salía de la escuela, mi viejo entraba a laburar".

Igual que Fernando, la percepción general de los varones jóvenes que hoy integran la nueva camada de padres es que entre ellos y las generaciones anteriores hay un abismo de diferencia con respecto a la actitud frente a la crianza de sus hijos.

En el mes de febrero pasado, el sitio de la organización Mam's & Babys ("Mamás y bebés") difundió un sondeo realizado en Argentina en el que surgieron datos claros sobre este fenómeno. La enorme mayoría de los hombres (el 78 por ciento) contestó que existen "muchas diferencias" entre ellos y sus progenitores. Y esas "diferencias" tienen que ver con una actitud más involucrada, más comprometida, más presente y más cariñosa.

Este proceso tiene, para los psicólogos, una explicación clara. "Todos tenemos una relación con nuestro padre, que puede o no cumplir con la forma de vínculo deseada. Y esta situación puede incentivar su revisión, su replanteo", dice Fabiana Guerrero, psicóloga del CIPSA.

Juan Ignacio, papá de León y Ulises, puede ser un caso testigo de esos cambios. "Las diferencias que hay entre la relación que yo tuve con mi viejo y la que hoy tengo con mis hijos es absolutamente diferente -dice-. Yo, con mi papá, tuve una relación quizás un poco distante. Y yo quiero que con mis hijos sea distinto, porque creo que la presencia es lo más importante de todo. No quiero que crezcan sin verme, sin tenerme al lado. Me gustaría saber que cuando no estoy me extrañan".

¿Qué efecto tendrá, finalmente, para los chicos de las próximas generaciones este cambio en el rol paterno? Nadie parece saberlo con exactitud. Pero muchos tienen una mirada optimista.

Para María Stoikala consecuencia será positiva en la medida en que quede muy claro que a pesar de todo la mamá y el papá tienen funciones y miradas bien diferentes que no deben confundirse.

Pero también con que en ese movimiento de acercamiento a los hijos, el padre no se convierta en otro chico más. "La palabra del papá es fundamental. Estar más cerca no debe significar perder el lugar de modelo identificatorio. Porque si él no lo ocupa, nadie lo hará".

Hay déficit de padres

En el país existen más madres que jefes de familia debido a causas como migración, fallecimiento o rechazo a asumir la responsabilidad, además de que hay hogares que comparten al progenitor. La imagen del hombre meramente proveedor y autoritario está en crisis, señalan expertos

LILIANA ALCÁNTARA
El Universal
Domingo 17 de junio de 2007

En México faltan padres. Así lo dicen las cifras oficiales, pues numéricamente hay más madres que progenitores varones y las causas, aunque pudieran ser variadas, no se conocen con certeza.

El último censo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) e información del Consejo Nacional de Población (Conapo) reportan que en el país 25 millones 400 mil mujeres viven con sus hijos, mientras que sólo 20 millones 100 mil hombres ejercen su rol de padre.

Lo cual significa que por lo menos 5 millones 300 mil mujeres tienen hijos con un padre ausente o que se "comparte" con otra familia.

La migración, la esperanza de vida (que es mayor en mujeres), la infidelidad, el no reconocimiento y desconocimiento de la paternidad, así como la inestabilidad en la pareja podrían ser las causas de esa diferencia entre madres y padres, de acuerdo con demógrafos y especialistas consultados.

Los demógrafos, como Olga Lorena Rojas, investigadora del Colegio de México, consideran que esas cifras se deben tomar con cautela, pues en muchas ocasiones se desconoce cuáles son los criterios con los que se recogen los datos.

Para los terapeutas, esos números reflejan la irresponsabilidad de algunos padres, ya que ponen al descubierto las dimensiones de una práctica tolerada en nuestra sociedad: el hecho de que muchos hombres tengan dos o más familias y hogares que mantener al mismo tiempo.

Pese a esas diferencias, los especialistas coinciden en algo: que es necesaria una nueva paternidad que deje de lado la imagen del hombre meramente proveedor y autoritario para convertirse en el compañero comprensivo, flexible y corresponsable en la crianza de los hijos y las tareas domésticas.

Consideran que en las nuevas generaciones ya hay visos de ese cambio y que éste se podrá lograr de manera paulatina, aunque aún hay padres de familia (sobre todo los educados con esquemas tradicionales) que han visto cuestionada su identidad masculina, lo que ha generado violencia y mayor irresponsabilidad en el hogar.

De acuerdo con Conapo, organismo dependiente de la Secretaría de Gobernación, de los 20.1 millones de padres mexicanos, 19. 3 millones vive con su pareja y sus hijos; 275 mil están separados o divorciados, 166 mil son padres solteros y 341 son viudos.

El Consejo Nacional de Población también informó que los padres son el principal proveedor económico en el hogar, ya que nueve de cada 10 son económicamente activos.

Por ello Pilar Escobar, terapeuta de la asociación civil Hombres por la Equidad, explicó que el esquema tradicional de familia en el que el padre provee dinero y la mamá cuida, atiende y educa a los hijos, propicia la irresponsabilidad de muchos hombres, pues contribuye a "que tengan más hijos fuera del matrimonio, aunque dejen o no su hogar y eso explica por qué en casi la mitad de los hogares está ausente el padre".

En cambio, en aquellos en los que la mamá tiene que salir a trabajar se genera otro tipo de responsabilidad, pues el hombre, aunque a veces de manera forzada, debe estar al tanto de sus hijos y las labores del hogar, consideró la especialista.

La demógrafa Olga Lorena Rojas indicó que el déficit en el número de padres se debe a múltiples factores, entre ellos la migración, la mayor esperanza de vida de las mujeres y la infidelidad.

Insistió en que la imagen del padre como jefe de familia proveedor está en crisis desde principios de los años 80 debido al desempleo y al deterioro de los salarios, por lo que los varones deben asumir su paternidad de otra manera: a través de la cooperación en el trabajo doméstico y la crianza de los hijos.

Óscar Ortiz, terapeuta de la Fundación Familia y Pareja, señaló que el intercambio de roles entre los padres pueden causar conflictos si no lo hablan y llegan a acuerdos, pero cuando hay comunicación en el hogar los hijos crecen en un mejor desarrollo emocional.

"En los baños de hombres de los restaurantes, los cines y las plazas comerciales ya hay lugares para cambiar pañales. Eso habla de la demanda de que hay una nueva generación que está asumiendo los nuevos roles y que, además, lo hace bien".

Tomado de www.eluniversal.com.mx

Padre pierde espacio en el hogar


Más de medio millón de familias bajo administración de la mujer
Por: Leslie Perez

La tasa de hogares en los que la mujer asume el papel de cabeza del hogar crece cada vez más. Las estadísticas registran que casi un cuarto de las familias guatemaltecas se encuentra en esa situación.

___________

Al menos 22 de cada cien hogares guatemaltecos no celebrarán el Día del Padre, debido a la ausencia de quien tradicionalmente es cabeza de familia. Aunque las razones son diversas, las más comunes en la actualidad son la irresponsabilidad y la migración.

Los expertos coinciden en que la ausencia de la figura paterna puede provocar falta de identidad en los hijos, descomposición social, violencia, y ello puede convertirse en un círculo vicioso.

Psicólogos y educadores admiten que la cantidad de hogares dirigidos por mujeres va en aumento.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) del 2002 -las más recientes- reflejan que más de medio millón de familias están bajo la administración de la mujer.

Según el INE, a principios del milenio, sólo 18 de cada cien núcleos familiares se encontraban en esa circunstancia.

Las causas

Una de las principales causas de la ausencia del hombre en el hogar es la irresponsabilidad.

Néstor Buc, del Colectivo de Hombres, organización enfocada a la educación de adultos y jóvenes, explica que los mismos hombres se han desligado de su papel dentro de la familia y lo han delegado a la madre.

De hecho, el Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), reporta que casi la totalidad de las jefas de hogar (97.8 por ciento) sostiene económicamente su casa. El 80 por ciento de ellas se declara soltera, viuda o divorciada.

Buc agrega que el mismo Estado ha colaborado en quitar la obligación a los hombres, tanto al darle la patria potestad a la mujer y aceptar como única responsabilidad que los padres se limiten a otorgar una pensión económica mensual.

La migración, otro factor

La situación económica y la falta de oportunidades en el país también ha provocado que los hombres busquen otras oportunidades fuera del país, y eso agudiza aún más la situación de rompimiento familiar.

Los datos del PNUD indican que el 52.5 por ciento de la población económicamente activa de guatemaltecos que ha emigrado hacia Estados Unidos es de sexo masculino.

La ausencia y lo ideal

Confusión, falta de identidad, dificultad para relacionarse con otras personas, rebeldía y bajo rendimiento escolar son sólo algunas de las repercusiones que puede provocar en los niños y niñas la falta de la figura paterna dentro del hogar.

Sergio Argüello, profesor de Psicología de la Universidad de San Carlos de Guatemala, expresa que la figura del padre refleja en sus hijos, tanto hombres como mujeres, un modelo a seguir. "Puede ser el ejemplo a aseguir no sólo por lo que es, sino por lo que hace".

Sandra Luna, presidenta de la Asociación de Psicología de Guatemala, manifiesta que la separación de la pareja no debiera significar que el hombre pierda su rol, sino que esté siempre al tanto de sus hijos. "El padre idóneo puede ser aquel que logra equilibrar y brindar más cosas intangibles, pero sin descuidar las necesidades económicas", explica.

Juan Carlos Zetina, psicólogo integrante de Grupo Gente, instancia de capacitación en desarrollo personal, destaca que la falta del padre en la familia tiende a confundir a los hijos, algo que empeora si la madre, además, descalifica al padre frente a ellos.

Asegura que el papá ideal no existe, sino que se trata de un trabajo constante. "El padre será el mejor cuando asuma su rol de generar ingresos, construir una mejor relación entre los miembros del hogar, comunicarse con sus hijos y apoyarlos".

Para Buc, la primera pregunta que hay que hacerse es qué figura masculina requieren las familias. "No se trata de tener un padre porque sí. Nunca habrá un padre ideal, pero sí puede haber uno con una visión distinta".

Según su análisis, esa transformación se logra con el cambio de acciones: con asumir responsabilidades, ser solidario y compartir con sus hijos.

Perfil: El buen padre

No hay una receta, es el trabajo de toda la vida, según expertos:

El papá idóneo es aquel que asume su responsabilidad de generar ingresos económicos.

Su desafío es tomar conciencia del papel que representa en el hogar.

El que proporciona más cosas intangibles, pero sin descuidar las necesidades materiales.

El que tiene una mejor relación con su pareja.

El que puede comunicarse con sus hijos, apoyarlos y guiarlos en todo sentido.

Se requiere que como sociedad se pregunten cuál es el modelo de padre y hacia ahí enfocar también las leyes.

Se necesita una transformación social, en la cual se deben involucrar varias instituciones: familia, escuela e iglesia.

El Estado, actualmente, no castiga al padre que no asume su responsabilidad sino que la delega en la madre.

Escuela de formación

Néstor Buc, representante del Colectivo de Hombres, una organización dedicada a la educación de hombres, adultos y jóvenes, detalla que la institución que representa trabaja desde hace un año en la formación de género, pero enfocada en el sexo masculino. La labor ha estado dirigida a jóvenes que están saliendo de la adolescencia para entrar en la vida adulta, en la capital y en departamentos como Alta y Baja Verapaz y Quiché.

"Se trata de llevar no sólo información, sino reflexionar con las futuras generaciones, respecto de la importancia del hombre dentro del núcleo de la vida familiar", asegura.

Cifras

22 de cada cien familias tienen a una mujer como cabeza.

97 por ciento de las jefas de hogar sostienen solas a su familia.

52.5 por ciento de los que emigran son hombres.

18 por ciento de hogares era dirigido por una mujer en 1999.

Tomado de www.prensalibre.com