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miércoles, 24 de octubre de 2007

Los hombres: más propensos a "morir de amor"


Los varones tienen 21% más riesgo de fallecer frente a 17% de las mujeres, por el dolor que les provoca la enfermedad o muerte de su compañera

Cristina Salmerón

Los abuelos de Édgar Merlo vivieron juntos por más de 50 años. Por complicaciones de un cáncer, el señor murió; tan sólo dos semanas después, la señora -que tenía ya un problema de osteoporosis- presa de la soledad y un hondo dolor que no fue fácil describir, falleció también.

Como esta historia, hay muchas. Las explicaciones lógicas a este tipo de situaciones son: la edad, "que ya les tocaba" o las enfermedades acumuladas. La creencia popular afirmaría que irse de este mundo a tan pocos días de la pérdida de un ser querido es porque "murió de amor" o porque "le dolía el corazón".

El poema de José Martí, La niña de Guatemala, la que se murió de amor, puede ser no sólo producto de un pensamiento romántico, sino una realidad. ¿Que si se puede morir de amor?, es factible, pero hay muchas causas asociadas como la depresión, el estrés, secreciones hormonales, emociones fuertes, entre otras que lo provocan.

Éstos factores hacen que se pueda decir que, en verdad, alguien muere de amor porque no se observa el problema como resultado de un mal particular, sino como un conjunto.

Expertos en el tema e investigaciones realizadas al respecto dan la respuesta.

La depresión, factor principal

"Se utiliza mucho el término, pero en realidad no, nadie se 'muere de amor' como tal", comentó en entrevista el fisiólogo, Alonso Fernández Guasti. "Hay una depresión asociada, que surge por algún evento amoroso y esto lleva a una reacción ajena".

Los factores que intervienen en este llamado "mal de amores" son principalmente efectos depresivos, como que la gente no se alimenta bien o deja de comer, no duerme bien y se nota fatigada, apuntó el especialista.

Fernández Guasti, aclaró que este cuadro de malestares físicos y sicológicos es lo que hace que muchos aseguren que alguien se murió de amor. "Sería más correcto decir 'se mató de amor' o que 'se mató a causa de una depresión amorosa', siempre asociado, claro, a un efecto depresivo generado por el amor".

El fisiólogo aclaró que la gente fallece porque se va dejando morir. "En el lado contrario, el amor es un sentimiento que da felicidad, y pocas veces vemos que eso lleve a la muerte".

Sin embargo, existen casos de personas que sienten un dolor devastador por la muerte de su pareja, que no consiguen sobreponerse y terminan enfermándose o muriendo al poco tiempo; o parejas que se divorcian y sienten que la vida les sobra.

Ante esto, Fernández Guasti expresó que, en efecto es algo común. "Se podría ver ejemplificado con las parejas que llevan años juntos. Cuando uno de ellos fallece, a los pocos días se muere el otro. Esto se debe también a que el que se queda solo entra en un estado de depresión total y esto hace que se muera muy rápido".

En resultados publicados por el New England Journal of Medicine se informó que, cuando una pareja que ha convivido por muchos años (a veces más de 50), enfrenta la enfermedad o la muerte de su compañero, la relación casi simbiótica que desarrollaron se vuelve en su contra.

"Es muy difícil ver que la persona que se ama está enferma. Cuidarla es arduo y afecta nuestra salud", comentó Nicholas Christakis, de la Facultad de Medicina de Harvard.

Según el doctor Cecilio Barak, gerontólogo retirado de la Universidad de Hadasa en Tel Aviv, Israel, este tipo de parejas longevas se convierten en una especie de "unidad". "El viejo dicho, 'se murió de pena', es más cierto de lo que imaginamos. La pena produce mayor secreción de cortisol, de adrenalina y otras sustancias que elevan la tensión arterial, dañan las arterias y pueden producir infartos de miocardio o accidentes cerebro vasculares", explicó Barak.

El apoyo sicológico, familiar y de amigos de estos pacientes es muy importante, ya que hay que tener en cuenta que el anciano perdió su vínculo más cercano o, a veces, el único que tenían.

El fisiólogo Fernández Guasti expuso que lo que se puede hacer para ayudar a los que sufren de amor, es llevarlos con un experto para que reciban terapias o tratamiento farmacológico como antidepresivos. "La cuestión radica en cómo se lleva el duelo, más que el dolor de la pérdida".

Síndrome del corazón destrozado

Para dar una explicación razonable a este tipo de muertes que llevan consigo un dolor de corazón, un equipo de investigadores británicos del University College de Londres y del Brighton & Sussex Medical School realizó un estudio. A partir de él encontró un vínculo directo entre daños en el corazón y el estrés provocado por el fallecimiento de un ser querido.

Si el superviviente ha sufrido en el pasado una enfermedad cardiaca, las perturbaciones pueden resultar tan intensas que acaben con su vida.

Atendiendo este factor, los científicos londinenses decidieron estudiar a diez pacientes con enfermedades cardiacas específicas. Una de las pruebas que realizaron fue medir los cambios eléctricos en su superficie craneal mientras realizaban tareas ligeramente estresantes, como contar en orden descendente de siete en siete.

El equipo descubrió que las regiones del cerebro que rigen el aprendizaje, la memoria y las emociones también pueden desestabilizar el corazón de alguien que haya sufrido daños cardiacos.

Cuando los pacientes sufren estrés, estas zonas desencadenan un círculo vicioso de actividad neuronal que puede provocar que el corazón lata de forma dañina. Como la muerte de un ser querido es una de las situaciones más estresantes a las que alguien se puede enfrentar, los investigadores creen haber descubierto una posible explicación del "síndrome del corazón roto".

A ellos les afecta más

El adoptar los síntomas propios de un caso de "muerte por amor" es algo que se da más frecuentemente en hombres que en mujeres.

El New England Journal of Medicine publicó que los hombres tienen hasta 21% de riesgo de "morir de amor", frente a 17% en las mujeres, por la tristeza que les genera la enfermedad o muerte de su pareja.

La investigación se realizó durante nueve años con datos de más de 518 mil 240 parejas mayores de 65 años. La notable diferencia en la posibilidad de muerte entre ambos sexos podría deberse a que los hombres que quedan viudos son más vulnerables y tienen menores posibilidades de buscar ayuda entre sus familiares y amigos.

La mujer, en cambio, tendría una mayor facilidad para armar un círculo de relaciones profundas que la apoyen en la superación de su duelo.

Hasta el momento, se sabía que la enfermedad de un cónyuge afectaba la salud del otro, pero no se había logrado medir el riesgo de muerte, algo que entre gerontólogos se conversa habitualmente. (Con información de agencias)

Tomado de www.eluniversal.com.mx

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