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lunes, 16 de junio de 2008

Orgasmos fingidos: ¿Quién engaña a quién?

 

 

La mujer presionada a demostrar placer procura el orgasmo para reforzar la imagen viril de su compañero. Pero no solo ellas fingen el orgasmo 

 

Por: Mileyda Menéndez

 

Mónica, una mujer de edad madura, escribe angustiada que como le era difícil lograr orgasmos mediante penetración vaginal, muchas veces eligió fingirlos para terminar el coito lo antes posible sin dañar el ego masculino.

Sus compañeros sexuales nunca notaron el fraude. «Ni siquiera los que alardearon de ser expertos», dice ella. Ahora mantiene una relación con alguien a quien deseaba en silencio desde hace algún tiempo y ha logrado tener orgasmos en varias ocasiones, «Pero él no me cree porque está al tanto de aquella costumbre mía», se lamenta.

¿Habrá algún modo de hacer que un hombre diferencie un orgasmo real de uno fingido?, se pregunta Mónica, y también un buen número de varones que han escrito en los últimos años... pero la idea de que tal «detector de mentiras» exista genera terror en muchas mujeres, fingidoras habituales por estar convencidas de que el verdadero clímax sexual jamás formará parte de sus goces cotidianos.

Dos o tres décadas atrás, el orgasmo femenino no era una prioridad en el imaginario erótico de la mayoría de los hombres. Ahora lo es, pero de cierto modo se ha pasado de la indiferencia extrema a la angustia de medir el desempeño propio por la satisfacción física de la pareja.

La mujer presionada a demostrar placer no procura el orgasmo para sí misma, sino para reforzar esa imagen viril de su compañero, y si faltan habilidades para alcanzar tal prenda, o madurez para hablar del tema, en el 70 por ciento de los casos optará por fingir.

Algunos hombres modernos, al tanto de esta posibilidad, se obsesionan por aprender a desenmascarar a las anorgásmicas, y en ese juego del ratón y el gato pierden su oportunidad de descubrir «el punto exacto en que explotan al amar».

En el fondo, este conflicto responde a una gran falta de comunicación, pues más allá de interesarse por indicadores orgánicos de la respuesta sexual femenina —que sí existen— valdría la pena entrenarse con herramientas adecuadas para llevar el éxito a la relación, como paciencia, autoestima, complicidad, libertad para hablar de sus fantasías...

Lo contrario demuestra cuán lejos pueden estar algunas personas de comprender el sexo como un «trabajo» de equipo, y de ver el orgasmo como una experiencia profundamente espiritual, en la que vale tanto disfrutar el camino como llegar a la meta, e incluso potenciar el después, pues nada sustituye el inmenso goce de fusionarse en un abrazo.

Cartografía del placer

Se sabe que durante el orgasmo se desactivan partes esenciales del cerebro como la amígdala, estructura muy ligada a emociones tales como el miedo o la ansiedad, que también intervienen en la actividad sexual.

La vergüenza a mostrar la propia sexualidad, el temor al «qué dirán» si se demuestra destreza, traumas provocados por violaciones o abusos sexuales —sobre todo en la infancia—, tabúes heredados en la educación familiar, la preocupación porque alguien los descubra o por lastimar a la pareja, miedo a decir lo que gusta, cómo y dónde... Con esos pensamientos difícilmente la amígdala logre desbloquearse, y ante la urgencia del compañero sexual o por abreviar el mal rato, la mujer termina imitando lo que considera —o sabe— que es una reacción orgásmica.

Cuando las cosas no fluyen de forma natural, cualquier exceso en la cama puede generar cansancio y reforzar la tendencia a la anorgasmia, lo cual activa el reflejo del engaño como escape efectivo a tan incómoda situación.

Por eso es importante para ambos conocer el cuerpo femenino de manera general, y en particular los mecanismos físicos por los que cada mujer logra excitarse. Creer que todas «funcionan» del mismo modo es uno de los errores más frecuentes de los que cabe culpar a los hombres, pero también a las mujeres, pues muchas pretenden que su pareja adivine sus cosquillas sin dar siquiera alguna pista, y luego se frustran porque no lo logró.

Si la vagina fuera en verdad tan sensible como mucha gente piensa, ninguna mujer sobreviviría al acto de parir, tras el dolor que produciría la dilatación de esa cavidad durante el proceso de expulsión de la criatura.

Inteligentemente, la naturaleza concentró más de 8 000 terminaciones nerviosas en el clítoris, órgano destinado exclusivamente al placer sexual, y lo situó a prudente distancia del canal de parto, aun cuando reservó algunas de estas fibras supersensibles para la cara anterior de la entrada de la vagina, donde se ubica el llamado punto G.

Del mismo modo, el «control remoto» que desencadena las hormonas del deseo puede estar en sitios tan lejanos como los senos, las orejas, la nuca o la punta de los pies. Con lo que hoy se sabe en materia de sexualidad, el hombre que prescinda de estimular a su compañera de ese modo especial que ella agradece no debería asombrarse de que esta no tenga orgasmos, o decida fingirlos.

Aun en una misma mujer, los minutos destinados a esa estimulación fluctúan según las circunstancias, el estado de ánimo y el tiempo transcurrido desde el coito anterior, pero cuando se trata de llegar al clímax, muchas le dan tanta o más importancia a tales juegos que a la propia penetración: virtual desafío a la imaginación y a la resistencia del hombre.

Ellos también

Contrario a lo que suele pensarse popularmente, también los hombres pueden fingir en el sexo. El urólogo y sexólogo colombiano Alonso Acuña encuestó a 1 600 varones de entre 40 y 70 años de edad, y encontró que el 13 por ciento de ellos reconocía haber fingido una o varias veces para dar por terminado el acto sexual supuestamente «bien arriba».

El principal motivo para esta conducta es la inhibición eyaculatoria, algo que ocurre sobre todo cuando el hombre retiene el orgasmo repetidas veces para estirar el acto sexual a favor de la mujer, o cuando sus condiciones físicas no son las mejores, por ejemplo tras una excesiva ingesta de alcohol o como reacción secundaria de algunos medicamentos. También por el estrés, el cansancio, la enfermedad, el enfado, la ansiedad y en especial el miedo a no «dar la talla».

Otras razones pueden ser la pretensión de alardear de que es un hombre multiorgásmico, cuando se tienen múltiples parejas y es necesario «ahorrar» fuerzas, para ocultar una pérdida de erección o si se teme a un embarazo indeseado y el sujeto prefiere eyacular fuera de la vagina, pero sin que su compañera lo note.

A partir de las seis décadas de vida disminuye la sensibilidad del sistema nervioso, y por más esfuerzo que haga el hombre no siempre logra eyacular, pero como no quiere reconocerlo (sobre todo en parejas ocasionales), prefiere fingir.

En fin, que los seres humanos no llegamos al mundo con manual de usuario incluido, así que lograr el máximo de la «capacidad instalada» depende mucho del interés que cada cual ponga en comunicarse con quienes le rodean, y en aplicar honestamente el método de ensayo-error, con el que tantos genios hicieron grandes aportes al desarrollo de la humanidad.

Entre 8 y 20 segundos

Durante el orgasmo, la respiración de la mujer es más entrecortada, las aureolas de los pezones crecen y toman un color rosa, se enrojecen el pecho y el cuello, las pupilas se dilatan, se levanta la pelvis, aumenta la velocidad del movimiento y a veces logra percibirse una secreción diferente a la lubricación inicial de la vagina.

Todo esto puede acompañarse tanto de un leve suspiro como de gemidos, gritos o palabras obscenas (coprolalia), y dura apenas entre 8 y 20 segundos. Percibir cambios tan sutiles, que varían de una mujer a otra y ocurren en puntos dispersos del cuerpo, implica asumir el acto sexual como un experimento «desde fuera» y mantener la distancia emocional... sin perder la propia excitación ni dejar de estimular a la mujer de la forma adecuada, porque si el estímulo desaparece en el punto y momento adecuados el orgasmo también desaparece o no llega.

 

lunes, 2 de junio de 2008

¿Por qué disminuye el deseo?

 

Rosangélica Conte

Los besos, las caricias y el sexo ya no es igual que en el noviazgo, o por lo menos en el primer año de matrimonio. Es evidente que la temperatura ha bajado, cada vez que quieres ella no, qué casualidad que el día que tu chica amanece con ganas, simplemente te niegas.

A la hora de dormir te preguntas que estará pasando, ¿será que ya no se aman?, ¿será que la pasión se fugó de sus camas?, o simplemente ¿tendrá otro? Lo más seguro es que nada de lo que imaginas está sucediendo, y es que pueden haber un millón de causas que no tienen nada que ver con la falta de amor o la infidelidad.

Lo primero que deben hacer cuando reconocen que la relación tiene un problema de apetito sexual es conversar y tratar de no perder esa comunicación.

Los psicoanalistas aseguran que los desacuerdos en la frecuencia de las relaciones sexuales le ocurren a casi todas las parejas y pueden ser muchos los factores que contribuyen a reducir la pasión. Como son los problemas económicos, las ansiedad o depresión, dificultades en el trabajo, insatisfacción profesional, el temor de no satisfacer a su pareja o no ser satisfecho, las causas pueden ser tantas que no vale la pena enumerarlas.

Para los profesionales, la terapia es de gran ayuda; aseguran que se debe identificar el bloqueo de esta inapetencia sexual.

Algunas de las posibles causas:

Problemas fisiológicos: Pueden deberse a una disminución ocasional de hormonas, lo cual generalmente es tratado con medicamentos.

La rutina diaria: En la terapia de pareja comprenderán qué los hace evitar sensaciones eróticas.

Platiquen sobre lo que pasa y lo que sienten, manteniendo una actitud positiva que les ayude a aumentar su libido.

Cambien las técnicas sexuales en la práctica.

 

jueves, 29 de mayo de 2008

El 60% de las mujeres sufre algún tipo de disfunción sexual

 
 
La cifra las ubica en desventaja respecto a los hombres, entre quienes el 40% presenta inconvenientes. Con tratamiento previo, la menopausia "no" debería implicar pérdida de deseo
Así explicó el presidente de la Asociación para la Investigación de las Disfunciones Sexuales en Atención Primaria, Lorenzo Guirao, en relación con varios estudios presentados durante el XII Congreso Mundial de Menopausia que se está celebrando estos días en Madrid.

El diario El Mundo publicó que menopausia y un antecedente de histerectomía -extirpación total o parcial del útero con o sin conservación de los ovarios- influyen en un aumento de estas disfunciones y en una pérdida del deseo sexual.

Por su parte, la doctora de la Fundación Salvatore Maugeri de la Universidad de Pavia (Italia), Rossella Nappi, destacó que el 30% de las mujeres carecen de interés por el sexo y que un 20% tienen relaciones sexuales no placenteras. Esto se puede deber a que una de cada tres mujeres experimenten sequedad vaginal y dolor durante las mismas, y que incluso un 25% no logran alcanzar el orgasmo.

Estos factores aumentan en edad menopáusica e influyen en la calidad de vida de estas mujeres, ya que van "acompañados de una pérdida de energía y mal humor", según Nappi.

Sin embargo, según los profesionales, la menopausia no debe relacionarse con una pérdida del apetito sexual, tal como explicó el jefe de Ginecología Psicosomática y Sexología del Hospital Universitario de Basilea (Suiza), Johannes Bitzer, que apostó por un tratamiento conjunto de los factores psicológicos y hormonales "en el que también se cuente con la pareja para solucionar los problemas".

Es más, añadió, en ocasiones las disfunciones sexuales de las mujeres están ocasionadas por las que también padecen sus maridos, "que al tener más edad generalmente padecen disfunciones eréctiles".

Los problemas más frecuentes
Entre las disfunciones sexuales femeninas más frecuentes, el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH), es más de tres veces superior en mujeres de entre 40 y 69 años en comparación con las más jóvenes, seguido de los trastornos del orgasmo y los de excitación sexual.

En este sentido, el doctor Guirao explicó que la prevalencia en la franja de edad anterior es de entre el 9% y el 11%, según los datos del estudio epidemiológico VASS-AP realizado en España con más de 6.000 pacientes encuestados en las consultas de Atención Primaria.

Además, el 18,9% de entre 45 y 54 años están insatisfechas con su relación de pareja y el 25% lo están sexualmente, cifra que se eleva al 40,8% de las mujeres mayores de 55 años. De hecho, estas cifras aumentan aún más en las mujeres que han sufrido histerectomía, un 5% del total de las mujeres españolas, ya que esta operación influye en una disminución del "interés de las mujeres en mantener relaciones sexuales".

En esta población los trastornos de excitación sexual se dan en un 15,3% de los casos y el trastorno del deseo sexual hipoactivo alcanza al 13,1% de estas mujeres. A su vez, la mitad de las mujeres de más de 55 años que sufrieron esta extirpación reconocen una insatisfacción de su vida sexual.

Por el contrario, la edad en la que hay menos disfunción sexual femenina es la que se comprende entre los 18 y 39 años, con prevalencias de entre el 1% y el 3%, sin que predomine una disfunción en concreto.
Tomado de www.infobae.com

Cuidado, las mujeres que se acaban de pelear quedan embarazadas

 
 
Según un estudio, aquellas que rompen una relación de pareja dejan de tomar anticonceptivos pero tienen más posibilidades de tener sexo.
 
Imagen de la película "Match Point" de Woody Allen, que trata la temática de la infidelidad, los amantes y los embarazos no deseados.

Buenos Aires, 26 mayo (NA) - Gran cantidad de mujeres abandonan la toma de pastillas anticonceptivas tras una pelea con su pareja, lo que las deja sin ningún tipo de protección ante un reencuentro sexual.

Así se desprende de un análisis realizado por el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM), que reveló que de los 2.700 llamados recibidos el año pasado en su línea de consultas gratuita (0800-888-235726), el 71 por ciento responde a dudas sobre anticoncepción, mientras que un 56 por ciento de estos continúa con preguntas acerca de la seguridad y toma de las pastillas anticonceptivas.

"Indagando un poco más sobre éstas últimas consultas llegamos a la conclusión de que una gran cantidad de mujeres suspenden la toma de sus pastillas anticonceptivas, automáticamente después de pelearse con su pareja, quedando sin protección frente a un próximo encuentro sexual y con la posibilidad de quedar embarazadas sin planificarlo", advirtió la ginecóloga Alicia Figueroa, miembro del Comité de Desarrollo del CELSAM.

El estudio detalló que en las relaciones humanas, y más aún cuando de amor se trata, "suelen presentarse idas y vueltas, encuentros y desencuentros, hasta que la relación vuelve a encausarse o se termina definitivamente".

"Muchas mujeres, luego de pelearse con sus parejas, deciden apresuradamente suspender la toma de sus pastillas anticonceptivas como una manera de mostrar y asegurarse a si mismas y a sus parejas que no van a volver a tener relaciones sexuales con esa persona. Sin embargo en la mayoría de los casos vuelven a tener un reencuentro sexual, sin las pastillas y muchas veces sin el preservativo", comentó la psicóloga Andrea Gómez, Miembro del Comité de Desarrollo del CELSAM.

La psicóloga detalló que "una discusión deja a los miembros de una pareja en una situación de tirantez, enojo y dolor" y añadió que "estos afectos no siempre se elaboran con el tiempo necesario y las personas pueden actuar tomando decisiones y/o conductas inadecuadas, impulsadas por dicho dolor y enojo aún no elaborados".

Los expertos indicaron que cuando ocurren estas situaciones de peleas y posteriores reencuentros sexuales sin protección, se observa, que existen "otros motivos por los cuales se ha abandonado el método, como la creencia de que las pastillas sólo se pueden tomar cuando se tiene relaciones sexuales".

Si una mujer y un varón deciden tener relaciones, pueden elegir el método que crean que es más adecuado para ellos, de acuerdo a la protección que desean y a sus gustos y prácticas sexuales.

"No caben dudas de que las píldoras anticonceptivas de baja dosis, cuando son utilizadas adecuadamente brindan un 99,9 por ciento de eficacia para prevenir un embarazo. A ello hay que agregarle el uso adecuado del preservativo para prevenir infecciones de transmisión sexual", aseguró Karina Iza, ginecóloga del CELSAM.

Iza manifestó que "algunas personas deciden terminar con una relación sentimental y al poco tiempo tienen una relación sexual ocasional con otra persona y no utilizan el preservativo".

"Corren así el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual y de contagiársela a su pareja si se produce un reencuentro", explicó.

Por tal motivo, dijo, tanto la mujer, como el hombre, "no deberían dejar la decisión del cuidado anticonceptivo a merced de los conflictos sentimentales que puedan surgir entre ellos durante la relación".

En el caso de las y los adolescentes, cuando esto ocurre puede resultar aún más riesgoso ya que, por lo general, las relaciones afectivas entre ellos suelen ser muy intensas desde lo emocional pero muy lábiles, y poco duraderas en el tiempo, "por lo tanto, el riesgo a exponerse a relaciones sexuales con otras/os compañeras/os sexuales y a relaciones no planificadas, es aun mayor", dijo González.

El trabajo del CELSAM concluyó que "una relación de pareja puede darse por finalizada y aún así la mujer puede continuar con la toma de sus pastillas anticonceptivas durante el tiempo que considere y necesite, desde ésta función y desde sus beneficios adicionales".

"Las decisiones pensadas, libres de prejuicios y mitos, sin coerción alguna y con la mayor claridad posible, propician conductas de auto cuidado y protegen a las personas de situaciones límites de difícil resolución. Un embarazo no planificado ya sea durante una relación estable o no, siempre resulta en una situación difícil de afrontar", destacó el informe.
 

lunes, 19 de mayo de 2008

La falta de sexo produce estrés

 
          

(RPP) Se ha demostrado ampliamente los estragos que genera el estrés. No hay arista del cuerpo o de la mente que no se haya desfigurado con su toque y su presencia. Se le llamó el Mal del Siglo XX y en este siglo la cosa no sólo no ha cambiado sino que ha empeorado

No es novedad que el agobio cotidiano y la vorágine en la que se sobrevive diariamente domina el apetito sexual. Una reciente investigación alemana le agrega malestar a la trama ya que se asegura que la falta de sexo genera estrés. Psicólogos de la Universidad germana de Gotinga han entrevistado a 31.868 hombres y mujeres.

El 36 por ciento de los varones y el 35 por ciento de las féminas que mantienen relaciones íntimas se concentran en el campo laboral y en otras actividades para olvidar frustraciones y para ocupar sus vidas. Más de la mitad de los encuestados afirmó que mantienen relaciones solamente una vez a la semana.

La realidad se convierte en un círculo vicioso del cual es difícil librarse ya que no tener sexo provoca estrés pero tampoco se tiene sexo a raíz de la tensión diaria.

A menor cantidad de sexo, más ocupaciones. Más se llenan las agendas con actividades que imposibilitan el encuentro. Hombres y mujeres agotan sus energías en otras actividades y cuando llegan a sus hogares lo único que quieren es acostarse, sí, pero a dormir.

El síndrome del deseo sexual inhibido es un mal extendido en todo el mundo porque se relaciona directa y casi únicamente con el estilo de vida que se lleva que es inhumano y mortal. Dejando de lado los posibles problemas físicos que una persona pueda llegar a tener para no querer o no poder hacer el amor, es inimaginable y lamentable lo que está pasando con personas absolutamente sanas que se abstienen de tener sexo por tener que cumplir con obligaciones que exigen toda la concentración.

De ocho mil parejas, de edades que oscilan entre los 21 y 45 años que fueron indagadas, el cuarenta y ocho por ciento de las mujeres aseguraron que no mantienen relaciones sexuales ya que cuando llegan a sus hogares están cansadas, deben atender los quehaceres domésticos y lo único que pretenden es descansar.

Las cifras masculinas también resultaron sorprendentes ya que el cuarenta y tres por ciento de los interrogados manifestaron que el deseo sexual solamente se mantiene alto en períodos de descanso como las vacaciones y que durante el año están tan ocupados con las obligaciones que no pueden ni quieren comprometerse afectivamente con nadie. ¿Le parece un panorama conocido?

Esta falta de interés resulta dañina y peligrosa, pero diseña y explica una tendencia mundial. Los especialistas coinciden en que cargarse de tensiones es malo para la salud a corto y largo plazo.

La gente no ve las ventajas del sexo, más allá de ser una manifestación carnal de amor pero habría que pensar que el sexo es terapéutico. Las personas descansan mejor después de haber tenido relaciones íntimas, se levantan de mejor humor y encarar un día con la mente clara y el cuerpo despliega una luz y energía que se advierte a vista de cualquiera, pero lo más importante es que las personas que practican el sexo no se preocupan tanto por llenarse de obligaciones y no se someten al grado de estrés que manejan aquellos que tienen las agendas repletas de actividades que enferman.

Renunciar al costado más animal del ser humano es atentar contra la salud y dejar que se diluya la pasión y el estímulo en la pareja suelen ser negligencias caras de pagar. El primer paso para que esto no ocurra es aprender a liberar tensiones.

Consecuencias de la falta de sexo: cómo evitarlas

Es preferible tener encuentros eróticos que agendas repletas de compromisos que solamente producen agobio y falta de productividad laboral, para eso es recomendable:

Trabajar la autoestima. Quererse es cuidarse y ocuparse de uno mismo. Encontrar tiempo para la relación y relajación.

Huir de la monotonía sexual. Incluir juegos eróticos capaces de despertar los instintos más primitivos que estimulan el contacto y que predisponen a un segundo encuentro.

El sexo, más que las citas y compromisos de trabajo es un buen liberador de energía. Cuanto menos intimidad se tenga, más frustración, más inseguridad y más sobrecarga de estrés.

Se puede recurrir a una terapia sexual individual o de pareja para intentar hallar una solución y así reactivar la pareja. 

 
Tomado de www.rpp.com.pe

La exposición de la intimidad sexual

 
 
Sin llegar a mostrar sus genitales o a tener sexo en lugares donde puedan ser vistas, muchas personas exponen su intimidad sexual incluso en la red. ¿Alguna vez has fantaseado o tenido sexo en lugares públicos? 

Todos tenemos la imagen del exhibicionista (quizá producto de haber visto muchas comedias del séptimo arte) que, vestido sólo con un impermeable, abre su prenda para mostrar su total desnudez a las desprevenidas mujeres que encuentra a su paso. Quienes experimentan el exhibicionismo obtienen placer erótico o llegan al orgasmo al mostrar parte de su cuerpo o sus genitales no con fines de concretar una relación sexual, sino de causar sorpresa o miedo en quienes son sus víctimas. A veces se masturban luego al evocar ese momento. Esa práctica es, pues, considerada una parafilia.

Pero si bien ésa es la definición más "académica", en los últimos años y gracias a los avances tecnológicos, muchos han hecho del exhibirse –incluyendo su intimidad sexual– un modo más de comunicarse. Famosos o ignotos tienen videos o fotos que muchas veces ellos mismos suben a la red, desdibujando los límites de lo público y lo privado.

El ojo tecnológico
Las famosas que hacen sus habituales periplos por los programas o revistas de chimentos ya no escapan a las preguntas indiscretas que indagan sobre su sexualidad. A ellos recurrió Luciana Zalazar para afirmar que la rubia que aparecía en un video porno no era ella y algo similar declaró en principio Wanda Nara, aunque terminó por admitir que ella era la protagonista de una cinta en la que practicaba sexo oral. Lejos de destacarse por sus dotes en las lides artísticas, estas mujeres tuvieron mucha más prensa por estos incidentes que por sus trabajos y fue un video el que llevó a la ignota Chachi Telesco, participante del reality High School Musical, a hacerse famosa, al menos por 15 minutos.

Es que el hecho de filmarse se ha impuesto como una moda y muchos estudiosos afirman que la cámara o filmadora actúan como los ojos de una persona para quienes se filman teniendo sexo. Un exhibicionismo menor, si se me permite el término, pero que deja en manos del dueño de las imágenes un material comprometedor, que por dinero o por el simple hecho de alardear, termina siendo un estreno en Youtube.


¿Ésa es la nena?
Los fotologs, especie de diarios íntimos que cualquiera puede crear en la red, también son un reducto en donde la intimidad se vulnera. Sin controles, este tipo de herramienta comunicacional tan elegida por los adolescentes se convierte en un espacio donde exhiben fotos comprometedoras o donde se cuentan detalles demasiado íntimos.

Pero también los mayorcitos entran en la red, sobre todo con el nuevo auge del porno casero, el protagonizado por personas comunes y corrientes que deciden exhibirse teniendo sexo ante la mirada anónima de cientos de personas.


¿Todos somos exhibicionistas?
En los foros de internet que hablan sobre fantasías sexuales, entre las más recurrentes están la de protagonizar un trío sexual o tener relaciones en un espacio público. Si bien en el estudio clínico del exhibicionista como sujeto parafílico se afirma que su origen puede remontarse a la infancia o primeras etapas de la adolescencia, pero se definen en la etapa final de la misma o en la adultez joven (ver artículo sobre parafilia del psiquiatra y sexólogo clínico Andrés Flores Colombino en www.sexovida.com), muchos adultos llegan a tener conductas con un componente exhibicionista por un afán experimentador.

Se trata de personas –independientemente de su edad, aunque cerca de los 40 suele verse con mayor frecuencia– que, más allá de tener sexo satisfactorio con su pareja o su amante ocasional, quieren dejar de tener sólo fantasías y dar el paso para concretarlas. Si bien tanto los tríos sexuales como el sexo en lugares públicos o espacios donde se pueda ser descubierto son fantasías recurrentes, quienes se animan a concretarlas deben vencer fuertes parámetros sociales e incluso sus propios prejuicios, porque colocan al sexo en una dimensión diferente de la de la intimidad en la que se había plasmado hasta ese momento.

Ser observado o descubierto por otros o la mirada del tercero (la unión entre voyeurista y exhibicionista), que rompe la tradicional unión sexual de la pareja, son los componentes exhibicionistas de estas relaciones, en las que muchos encuentran gran placer.

Si no, pruebe con poner en un buscador como Google las palabras "tríos + Mendoza". Se van a sorprender.
 

lunes, 12 de mayo de 2008

Secretos psicológicos del arte de la seducción

 

 

 
ROSA M. TRISTÁN

MADRID.- Seducir. Embargar o cautivar el ánimo. Engañar con arte y maña. Atraer físicamente a alguien para obtener una relación sexual. El diccionario de la Real Academia se queda corto para explicar un arte que ha hecho Historia, con mayúsculas, y que aún trae de cabeza a los seres humanos.

La psicóloga Alejandra Vallejo-Nájera, de una estirpe de psiquiatras, entre otros su padre, Juan Antonio Vallejo-Nájera, escarba, en su último libro 'Psicología de la seducción' (Espasa) en los secretos psicológicos de la facilidad de algunos individuos para atraer el apoyo automático de la gente, analizando los diferentes temperamentos de las personas seductoras, buscando cuáles son sus fines o hasta dónde llega el miedo al rechazo.

"La seducción se relaciona con el éxito amoroso, pero no es sólo eso. Seducimos cada vez que nos comunicamos y logramos que la persona de enfrente se sienta atraída por nosotros. En ello hay una carga genética, porque hay personas más extrovertidas, que lo tienen más fácil, y otras menos. Pero también influye cómo fueron las primeras relaciones con padres, amigos, profesores. Hasta los introvertidos aprenden técnicas para salir adelante. Pero también hay quien disfruta de la introversión, y muchos son artistas, creadores que generan gran originalidad", argumenta la psicóloga.

Vallejo-Nájera explica nueve diferentes tipos de seductores, según la clasificación que hizo el estadounidense Robert Greene. Explica que la cuestión está en averiguar cuál es el nuestro: "Es importante descubrir que es lo que nos hace más atractivos y para quién. Para seducir hay que hacer sentir valioso al que está enfrente, saber qué espera de la relación contigo, ya sea personal o laboral".

Y reconoce que poner en práctica las técnicas adecuados es cansado porque "requiere prestar mucha atención al otro, satisfacer sus emociones, y un mundo de prisas, como el actual, no solemos pararnos a escuchar. Es más, en función del temperamento (melancólico, colérico, flemático o sanguino) así se reaccionará".

Temperamentos seductores

Por ello aconseja evitar unir dos temperamentos iguales si se quiere triunfar en la relación. "Los pasivos necesitan la energía de los coléricos y nunca un flemático seducirá a otro, sería aburridísimo", asegura.

Al margen de las tipologías, la psicóloga defiende que para seducir no hay que hablar mucho de sí mismo. "Ni siquiera los líderes lo hacen, suelen hablar de un bien común, de que tienen una visión, y nos hacen sentir importantes", argumenta. De hecho, la seducción comienza desde la cuna, el momento en el que el bebé debe seducir a los padres para que le cuiden. Primero llorando, luego, con sonrisas.

En su libro incluye también unos 'tests' encaminados a descubrir qué tipo de personalidad es la que tenemos cada persona y, en función de cada una de ellas, cuál es la estrategia más acertada para seducir a terceros con éxito. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Afrodita. Desprende sensualidad, que ofrece a hombres serios, protectores. Desea seguridad y sentirse mimada. Su emotividad fluctúa entre la risa y el llanto. El seducido siente que se afianza su imagen de hombre sexualmente poderoso. Para seducirla se le debe ofrecer lealtad, seguridad y optimismo.
  • El vividor. Busca aventuras y ofrece una pasión desbordante a mujeres un poco inseguras y maternales. Para ello las agasaja con ardor. Es narcisista, pero con problemas de autoestima; por ello necesita admiración. Para conquistarle hay que admirarle y ayudarle a encauzar sus emociones.
  • El rescatador. Es el ángel que soluciona todos los problemas, ofreciendo ayuda y generosidad. Buscan personas caóticas, despistadas y con baja autoestima. Le motiva el sentirse indispensable. Para seducirles hay que admirar su ayuda y ayudarle a dedicarse tiempo a sí mismo.
  • El artista. Creativo y romántico, busca personas sensibles a la belleza, a las que impacta con su genialidad. Quiere sentirse especial y por ello hay que respetar su idealismo, valorando su autenticidad.
  • El cautivador. Alegre y de verbo ágil, es el rey de la empatía que busca personas rígidas y autoexigentes que precisan positivismo. Disfruta de la vida y para conquistarle hay que evitar mostrarse infeliz y no criticar a nadie.
  • El intelectual.. Ofrece sabiduría a cualquiera que quiera estímulos intelectuales. Son muy selectivos y dan a entender que no necesitan al otro. Para conquistarlos hay que respetar su espacio y soledad y no abrumarle con exigencias emocionales.
  • El encantador. Es el oasis de la tranquilidad y la afabilidad, del apoyo y la falta de pretensión, sobre todo con personas con problemas de estrés. El encantador no discute y alimenta la autoestima del contrario. Le motiva sentirse cómodo.
  • El líder. Para ser líder y seductor hay que tener carisma. Ofrece protección y decisión a personas que necesitan sentirse integradas en un grupo. Para ello muestra una gran seguridad y energía, motivado por el control y el dominio de su espacio y las personas que le rodean. El seducido deja la responsabilidad en sus manos y debe evitar el engaño, algo que no soporta un líder.
  • El divo. Es el estilo, el 'glamour' sin esfuerzo aparente, con el que atrapa a personas abrumadas por la rutina. El divo se muestra etéreo, insinuante y distante y busca la perfección. Para atraerle hay que animarle a no tratarse con tanta dureza, hacerle disfrutar con pequeños placeres de la vida imperfecta.
Tomado de www.elmundo.es

jueves, 8 de mayo de 2008

Querida, me duele la cabeza

 

 

EL SECRETO MEJOR guardado de Estados Unidos no es el nombre del autor intelectual del asesinato de John F. Kennedy. Ni siquiera la verdadera causa de la muerte de Marilyn Monroe. Es un tema delicado que comparten con sigilo las esposas norteamericanas: el eclipse del apetito sexual masculino.

Al menos eso es lo que piensa Michele Weiner-Davis, autora del libro The Sex-Starved Wife: What to Do When He's Lost Desire (La esposa hambrienta de sexo: qué hacer cuando él ha perdido el deseo). Y se refiere al drama que viven muchas mujeres que pasan por ninfómanas ante sus parejas porque les confiesan que extrañan aquellos tiempos en que ellos las correteaban por la alcoba.

El libro de Weiner-Davis desbarata el mito de que las excusas de cansancio, estrés o dolor de cabeza para huirle al sexo son exclusivamente femeninas. El hecho de que los hombres tengan 20 veces más testosterona circulante -hormona asociada al apetito sexual- no significa que ellos sean los únicos pedigüeños en la cama. Una legión de mujeres insatisfechas está saliendo a denunciar que a ellos se les apaga el fuego con más frecuencia de lo que dicen. Y ya no son tiempos para que esos esposos arguyan que, después de las nupcias y los hijos, la mujer se dedicó a engordar y a descuidarse. Nada de eso. Como dice el psiquiatra y sexólogo Mario Alberto Peña, "a un hombre con síndrome de bajo deseo sexual le pueden poner a Nicole Kidman desnuda al frente y ni eso soluciona su problema".

Una encuesta con 1.000 mujeres reseñada por Weiner-Davis indica que el 60% deseaba tanto o más sexo que sus esposos. Lo peor es que la gran mayoría de los hombres con escaso deseo sexual -no confundir con disfunción eréctil- se abstenían de hablar del tema con ellas y de visitar al médico o al terapeuta. Si hablaban, solían tener una sutil pero frustrante confusión: creían que lo que sus esposas querían era un orgasmo -visión muy masculina del sexo- y no sentirse amadas y conectadas emocionalmente.

Weiner-Davis asegura que uno de los aspectos que torna problemática la situación es que el miembro inapetente suele ser quien controla la vida sexual de la pareja, no por vocación de manipulador, sino porque tiene una suerte de poder de veto. Si carece de ganas, el acto no ocurre. El inconveniente es que el otro debe aceptarlo pero, al mismo tiempo, mantenerse monógamo. En palabras de la autora, se trata de "un acuerdo injusto e impracticable".

No es lo mismo que ayer

La discrepancia en el deseo es el problema que con mayor frecuencia conduce a la consulta con el terapeuta sexual. Una de cada tres parejas experimenta esta dificultad por causas emocionales, biológicas o de la relación. El estrés y la depresión son ejemplo del primer grupo y, de manera más concreta, Weiner-Davis plantea que la gente subestima el impacto que en un hombre tiene el temor a perder el empleo. Entre las causas biológicas pone el ejemplo de las fluctuaciones hormonales -nuevamente, la testosterona- o el descuido de la apariencia física de la pareja, y en las cuestiones de la relación como tal menciona que no hay nada menos afrodisíaco que la cantaleta rutinaria o, incluso, el descubrimiento tardío de ser gay.

Pero todo lo anterior no plantea que las aventuras por fuera sean la solución. "De manera enfática considero que la infidelidad no es una solución a un vacío en el deseo -escribe Weiner Davis a CAMBIO-.

La infidelidad es terriblemente dolorosa para la persona traicionada y crea barreras para la conexión amorosa real y la comunicación". En este sentido, la terapeuta insta a las personas con bajo deseo a que entiendan cómo es eso de "estar hambriento de afecto físico y sentir sus necesidades completamente desestimadas".

La solución es consultar con el experto que corresponda según el origen del problema. Ahora bien, no es aconsejable depositar toda la responsabilidad en el amante apagado: hay que tomar las riendas del asunto, en tal grado que si él acepta, conviene darle un empujoncito, reservarle la cita con el especialista y hasta llevarlo personalmente el día señalado. Para los hombres es un asunto difícil de admitir, así que lo mejor que puede hacer una esposa "hambrienta" es tener una actitud "proactiva", como dicen los profetas de las charlas "motivacionales".

También es cuestión de tener un mapa del matrimonio, dice a CAMBIO la terapeuta norteamericana. "La mayoría de las parejas no tienen ni idea acerca de los períodos de transición que atravesarán, incluyendo la efervescencia del enamoramiento, característica de la parte temprana de la relación". Pero ¿es posible que esos tiempos retornen en etapas más maduras? "Seguro que sí -puntualiza Weiner-Davis-. Sin embargo, las relaciones sexy de largo aliento no ocurren; las parejas tienen que hacer que ocurran. El deseo es una decisión".

"TARDE O TEMPRANO, ESTO VA A EXPLOTAR"

PACIENTE DE 25 AÑOS
Mi esposo tiene 28 años y con él tengo un hijo de dos años. Hace un año busqué un sexólogo porque comencé a pensar que mi marido tenía poco deseo sexual. Yo quiero hacer el amor entre tres y siete veces a la semana, y él solo entre una vez al mes y cada dos meses. Sé que el problema no es que tenga amante ni nada por el estilo. El sexólogo le dijo que era probable que tuviera baja la testosterona y le recomendó que se hiciera unos exámenes, pero no ha querido hacérselos. No le da mucha importancia al asunto porque cree que ese es mi problema. Al fin y al cabo, yo fui la que primero fue a consultar. Creo que tarde o temprano esto va a terminar explotando por algún lado.

Tomado de www.cambio.com.co

¿Hace cuánto que no lo hacen?

 

 
INAPETENCIA SEXUAL.

"La falta de ganas" se da por varias causas. Muchas de ellas pueden ser solucionadas en pareja, otras requieren terapias de especialistas.

"Hace cinco meses que mi esposo y yo no hacemos el amor. Le pregunté si ya no me amaba o si estaba viendo a otra persona y claro, él contestó que no a ambas cosas. Juró que sólo me ama a mí, pero que está muy cansado para tener relaciones o que lo dejemos para otro día", comenta Consuelo (32).

La apatía sexual es un problema que puede originarse en una de las tres fases del deseo que son "la de respuesta sexual humana, la de la excitación o la del orgasmo", explica el terapeuta sexual José Luis Harb.

Para saber a cuál de estas fases responde la apatía sexual se debe establecer si el problema es de orden biológico, sicológico, si radica en el aprendizaje sociocultural o está en los mecanismos de interacción de la pareja.

LOS CULPABLES DE LA APATÍA SEXUAL

La falta de apetito sexual se caracteriza por ausencia del deseo o carencia de interés en la aproximación de la pareja. Esta falta de "ganas" responde por lo general a diversos factores como la pobreza en las fantasías sexuales y la poca creatividad con las mismas: la edad, el sexo, los ciclos reproductivos; la educación e incluso influyen hasta las creencias, entre otras.

Según la experiencia de los especialistas, este problema se presenta mayormente en las mujeres, aunque en el último tiempo, cada vez son más los "latin lover" que entran en este grupo de enfriamiento sexual, pese a que se las dan de machos alfa.

LA PREPARACIÓN, UN PASO IMPORTANTE

Cuando se va a iniciar la vida sexual en la pareja es importante que tanto el hombre como la mujer estén preparados física y sicológicamente.

En cuanto a la parte física, él y ella deben conocer su cuerpo. Luego, la pareja tiene que estar consciente de que su curva orgásmica es totalmente diferente. El varón concluye su relación cuando eyacula, mientras que la mujer "es multiorgásmica, por eso mucho dependerá de las caricias previas a la penetración", explica el ginecólogo Alfredo Dulón.

Si al hacer el amor no hay una preparación previa, la mujer—por su fisiología— corre el riesgo de quedar frustrada y no llegar al clímax.

 

LECTURAS QUE TE AYUDAN…

Cuando se tienen problemas al momento de tener relaciones íntimas, Dulón recomienda leer sobre estos temas de pareja. "Un best seller es el Kamasutra y no sólo por las poses, sino porque la cultura hindú tiene una concepción más amplia de lo que es la sexualidad". Si prefieren libros menos eróticos consulten con el especialista lecturas que te ayuden a entender sobre este tema.

 

¿Y SI LE TIENES FOBIA AL SEXO?

La fobia al sexo es una reacción que por lo general se presenta con estados de angustia que van a reflejar un miedo intenso e irracional al sexo.

Éstas tienden a ser específicas y se pueden identificar como fobias a: los genitales del sexo opuesto o a sus propios genitales; a la tentativa de penetración o a la penetración misma; fobia a las secreciones, olores y sabores de los órganos genitales o los fluidos sexuales; al fracaso sexual y al acto mismo; fobia al orgasmo o a la pérdida de control sexual; a las caricias y los protocolos; al sexo oral; al coito anal; al desnudo, a la transpiración del otro o a la de uno mismo; a los sonidos o expresiones de placer propias del acto sexual.

Si el grado de intensidad de la fobia es leve, el o la paciente podrá superar el problema sin terapia sexual, pero si es algo que no puede controlar es mejor visitar a un sexólogo.

QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER

En realidad todo se puede hacer al momento de una relación sexual siempre que ambos estén de acuerdo, que se acepte en pareja. Hay una serie de elementos que pueden brindar una agradable sexualidad siempre que se admitan.

EL PUDOR EN EXCESO Y LA RUTINA

El pudor es otro condicionante para que se presente la frigidez y ahí juega un rol importante el varón que, por lo general, es el sexo desinhibido. Tiene que evitar que la mujer se sienta mal. Hay muchas mujeres que tienen vergüenza al momento de las relaciones sexuales y las prefieren a oscuras, tapadas y eso ¡No está bien!, porque la sexualidad se la goza en penumbras o a la luz del día. Inclusive es recomendable cambiar de ambiente, porque si esto se hace una rutina y lo haces sólo en la cama también se pierde interés en tener relaciones sexuales. Se debe cambiar de ambiente de vez en cuando, no está mal que la imaginación vuele.

NO DEJES QUE LOS AÑOS ARRUINEN TU SEXUALIDAD

Cuando se pasan los 50, tanto el varón como la mujer sufren cambios físicos. En el caso del hombre debe consultar regularmente al urólogo por una posible disfunción eréctil o por problemas de próstata, que es cuando por lo general se presentan.

En cuanto a la mujer, con la llegada de la menopausia, piensa que su vida sexual ha concluido y no es así. Ella debe pensar que la naturaleza le ha dado un descanso en su fertilidad. Al ingresar a la etapa de la menopausia, la mujer pierde la respuesta sexual, porque como hay falta de estrógenos a nivel de la vagina, hay falta de lubricación y hay dolor en el momento de la penetración, por eso es recomendable una Terapia de Reemplazo Hormonal o recurrir a lubricantes especiales para recuperar su sexualidad y la viva plena y hasta el final.

EL TEMOR AL EMBARAZO ES OTRA CONDICIONANTE

La posibilidad de un embarazo no planificado es otra condicionante para que haya falta de apetito sexual. En la actualidad hay varias opciones para prevenir un embarazo, pero esta opción se la debe coordinar con un especialista ¡No es bueno automedicarse!

Una vez solucionados los anteriores puntos, entrégate a disfrutar de ti y de tu pareja y recuerda que las mejores relaciones sexuales se las viven cuando no están programadas sino cuando son espontáneas, pero en un ambiente de confianza.

Texto: Carla Hannover
Expertos consultados: José Luis Harb, terapeuta sexual; Alfredo Dulón, ginecólogo.

Otros tips

• Lo ideal es una pareja que se realice en el plano erótico, sin atavíos, complejos o prohibiciones.

• La terapia es vital en casos de apatía sexual o fobias. La terapia puede dar resultados óptimos.

• Las causas físicas van desde lesiones medulares hasta la baja producción de testosterona.

• Las causas sicológicas se apuntan desde falta de comunicación hasta bloqueos culturales.

• La madurez jugará un papel importante cuando se charle en pareja sobre temas de sexualidad.

• El sexo en la pareja es importante, sin embargo no lo es todo. Hay otras variables importantes.

Tomado de www.la-razon.com

miércoles, 7 de mayo de 2008

¿Porqué los chicos abusan sexualmente de otro menor?

 
 
 

Un niño de 7 años fue violado por alumnos de entre 11 y 12 años de un colegio privado de Quilmes. A la fuerza, lo hicieron entrar en un baño del establecimiento educativo para abusar de él. ¿Cómo es posible que esto ocurra?. Una psicopedagoga analiza el problema.

La noticia es increíble. Pero es real. Un nene de 7 años fue violado por alumnos de entre 11 y 12 años de un colegio privado de Quilmes. Lo hicieron ingresar en un baño del establecimiento educativo a la fuerza para someterlo sexualmente. ¿Qué lleva a los chicos a cometer este delito?
La psicopedagoga María Constanza García dice que las causas son la sobreestimulación de la sexualidad y el sufrimiento en carne propia de un abuso.
"Los menores de 13 años están viendo demasiadas cosas desde lo sexual, por ejemplo la pornografía, que no pueden procesar porque su psiquis no está preparada. Y si esa información se deforma, muchas veces sucede una violación. Además, es común que hayan experimentado ellos mismo un abuso. Un chico que no fue abusado no tiene porqué necesitar abusar de otro".
La especialista explicó que "los menores no son conscientes de sus actos. No tienen dimensión de lo que están haciendo". "Si bien tienen una cuota de responsabilidad, su entorno -los adultos, los padres y el colegio- tienen que marcarles y darles las pautas de lo que se puede y lo que no se puede". En este caso además de haber un abuso sexual hubo también un abuso de poder. "No violaron a un nene de 12. Buscaron a uno más chico que no grite ni patalee. Además lo acorralaron en grupo. Es un abuso sexual y de poder por la diferencia de edad que hay".
Según la especialista, "los menores (tanto el abusado como los abusadores) no pueden permanecer juntos en el mismo colegio y deben tener un trabajo psicológico profundo".
García cree que es fundamental "brindarle a los menores educación sexual desde el Jardín de Infantes para que puedan elaborar de a poco las herramientas necesarias para entender la sexualidad".
La razón es que un abuso sexual "deja huellas con pocas posibilidad de retorno". Si bien se puede reparar haciendo tratamiento "es una marca que lo va a acompañar muchísimo tiempo", manifestó.

Tomado de www.nuevodiarioweb.com.ar

viernes, 2 de mayo de 2008

Ninfómanas: ¿mito o realidad?

 

 

Algunos sexólogos siguen hablando de furor uterino mientras otros desmontan la leyenda de la ninfomanía y afirman que la hipersexualidad es una rara anomalía

  • Luis Landeira
 
 
 

Azafatas ninfómanas, colegialas ninfómanas, ninfómanas amateurs, negras ninfómanas, ninfómanas reales, rubias ninfómanas, morenas ninfómanas, alicantinas ninfómanas, chatear con ninfómanas… Basta buscar en Google o echar un vistazo a cualquier revista de contactos para encontrar miles de "ninfómanas".

Y, sin embargo, los sexólogos modernos insisten en que son poquísimas las mujeres que padecen el trastorno "hipersexual", y la mayoría están en tratamiento. Lo demás, aseguran, son fantasías masculinas.

El término "ninfómana" tiene su origen en el politeísmo grecolatino, que llamaba ninfas a unos espíritus femeninos que vivían en la naturaleza y eran especialmente proclives a los encuentros sexuales. Pero no fue hasta finales del puritano siglo XIX cuando la ninfomanía fue catalogada como "enfermedad nerviosa" por la medicina, siendo descrita por los doctores como "desgraciadas" las mujeres que padecían "imaginación ardiente, deseos violentos y estado de extremo ardor". Esta patología, añadían los médicos, podía terminar con la muerte de la mujer afectada. Y, de alguna manera, esta concepción de la ninfomanía ha llegado hasta nuestros tiempos.

El Diccionario de la Real Academia, por ejemplo, sigue definiendo la ninfomanía o "furor uterino" como un "deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula". Y son muchos los que usan la palabra para referirse a una mujer insaciable que se entrega a muchos hombres. Aún hoy, el término conserva un matiz peyorativo que, por ejemplo, no posee su equivalente masculino ("sátiro"), que se usa de un modo más ligero o humorístico.

Un estigma cultural

"Ninfómana" es un término que continúan utilizando algunos sexólogos y la inmensa mayoría de publicistas, escritores y guionistas con ganas de encontrar un buen gancho verbal para vender sus libros, películas o material pornográfico. También se usa como insulto para definir a las amantes demasiado fogosas.

¿Ejemplos? En el best sellerDiario de una ninfómana (Ed. DeBolsillo), cuya versión cinematográfica se estrena el próximo junio, Valérie Tasso describe las peripecias sexuales de una burguesa aficionada a los encuentros íntimos con desconocidos que se acaba prostituyendo por placer. Riley Giles, ex amante de la actriz Lindsay Lohan declaró, tras cortar con ella, que "Lindsay es definitivamente una ninfómana" porque le exigía sexo varias veces al día. En la película Blake Snake Moan (Craig Brewer, 2006) Christina Ricci es una "joven ninfómana" que "sufre incontrolables impulsos sexuales"; un viejo y religioso bluesman (Samuel L. Jackson) la encadena a una estufa para intentar "curarla". Anaïs Nin pasó a la historia como una escritora "ninfómana" debido a la publicación postuma de sus desinhibidos diarios eróticos. En la web de contactos Alijera.com abundan anuncios como este: "Hola amorcitos, me llamo Patty y me encanta el sexo, soy una ninfómana y me chifla el sexo anal, ya que por detrás obtengo mis mejores orgasmos". Y un largo etcétera.

Sin embargo, muchos expertos en la materia sexual discrepan y consideran que las ninfómanas son un mito, que ya fue desmontado en los años 50 por Alfred Kinsey: este pionero de la sexología moderna describió a la ninfómana de una forma tan lacónica como eficaz: "Alguien capaz de tener más sexo que tú".

Hipersexuales, que no ninfómanas

En general, los actuales especialistas prefieren hablar de "hipersexualidad" que de "ninfomanía". El sexólogo y psicólogo clínico César Menéndez define la hipersexualidad como una extraña anomalía por la cual la mujer nunca llega a experimentar un orgasmo completo y, por eso, se vuelve insaciable.

No obstante, en sus treinta años de experiencia, Menéndez sólo se ha encontrado con dos casos de mujeres que se acercaban a lo que la mitología popular entiende por "ninfómanas", por eso cree que este trastorno es más una leyenda urbana que una realidad: "Vivimos en una sociedad machista y mientras los hombres, por cuestiones biológicas, pueden quedarse dormidos después del orgasmo, hay mujeres que necesitan más; es natural que muchas necesiten al menos tres orgasmos para sentirse satisfechas. Una cosa es la necesidad femenina, casi siempre mayor que la masculina, y otra la hipersexualidad".

Las causas de la "hipersexualidad" en la mujer son variadas: desórdenes hormonales, desequilibrios psíquicos (como el trastorno bipolar), personalidades neuróticas… Las mujeres que tuvieron una infancia demasiado represiva, excesivamente lúbrica o que sufrieron violaciones o malos tratos en su niñez y adolescencia, pueden presentar desórdenes en su apetito sexual.

También existen causas clínicas, como un tumor en el lóbulo temporal o en la zona del cerebro que regula el comportamiento sexual, o padecer alguna enfermedad como el hipertiroidismo, que en su fase avanzada puede incrementar de forma notable el deseo erótico. La hiperplasia suprarrenal congénita es otra enfermedad que suele causar hipersexualidad, debido a la sobreproducción de andrógenos que provoca.

La ninfomanía es, pues, un mito más del imaginario masculino, tan utilizado para reprimir la sexualidad femenina como para exaltarla en mil fantasías que poco tienen que ver con la realidad: las mujeres hipersexuales son una minoría. El resto, son chicas que, sencillamente, han liberado su sexualidad y disfrutan de sus cuerpos multiorgásmicos, o bien utilizan el sexo como remedio para sus carencias afectivas.

Lo dice Valerie Tasso al final de su Diario de una ninfómana: "He sido una mujer promiscua, sí. Porque pretendía, en definitiva, utilizar el sexo como medio para encontrar lo que todo el mundo busca: reconocimiento, placer, autoestima y, en definitiva, amor y cariño. ¿Qué hay de patológico en esto?"

Tomado de www.adn.es

¿Existe la adicción sexual?

 
 
María Elena Navas 

Cada vez más gente admite estar en tratamiento de rehabilitación por su "adicción sexual".

Un importante político británico, Laidlaw de Rothiemay, de la Cámara de los Lores, confesó a la prensa en días recientes que había pasado su vida adulta luchando contra la "enfermedad".

El término nos hace pensar que el acto sexual puede crear una necesidad compulsiva -como el alcohol o tabaco- y que su privación provoca en la persona efectos nocivos físicos y mentales.

Pero ¿es realmente la adicción sexual una enfermedad?

O ¿es sólo una excusa conveniente que utilizan hombres y mujeres que son infieles?

"Sí es una enfermedad y existe realmente" dijo a BBC Ciencia el doctor Andrés Flores-Colombino, expresidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual.

"Es un comportamiento obsesivo compulsivo en el que la voluntad no puede oponerse a una pulsión interna y que lleva a realizar determinadas prácticas", agrega el experto.

¿Adicción?

Los expertos afirman que la adicción sexual es un trastorno grave que se cree afecta a una de cada 20 personas.

Según la organización británica de asesoramiento familiar Relate en los últimos años ha habido un gran aumento en el número de casos relacionados con conductas sexuales compulsivas.

Tal como explica el doctor Flores-Colombino, ésta no es una adicción química como la del alcohol o cocaína, sino es una adicción que tiene que ver con la práctica.

E igual que en la adicción al juego, se cree que está involucrado un elemento bioquímico relacionado a la liberación de dopamina en el cerebro.

"Es una necesidad compulsiva que conduce a llevar a cabo un cierto tipo de prácticas", afirma el experto.

"Y éstas son prácticas que tienen consecuencias en la esfera personal e interpersonal y que pueden ser muy destructivas".

Esto, explica el médico, debido a que un adicto sexual es incapaz de mantener un sistema de valores o compromisos de tipo social o familiar.

Los adictos sexuales a menudo son hombres, pero también hay casos de mujeres adictas al sexo.

Y la conducta puede variar desde una adicción a la pornografía hasta visitas frecuentes a prostitutas.

En general, afirman los expertos "es una forma de escape, por una baja autoestima, o sentimientos de enojo e inseguridad".

Compulsión

Según el doctor Flores-Colombino "la adicción sexual es un comportamiento que tiene todas las características de una adicción química".

"Es decir, tiene los tres elementos clásicos: la compulsión para conseguir la 'droga', la frustración cuando no se consigue y una dependencia psíquica y química", señala.

"Y esto puede conducir a muchos conflictos, tanto interiores como exteriores".

Otros expertos afirman sin embargo que no debería usarse el término "adicción" para describir lo que es una conducta compulsiva y obsesiva.

Hay claras diferencias, dicen, entre la respuesta de una persona a sus propias descargas de adrenalina y la necesidad de obtener una sustancia a la que el cuerpo se ha vuelto adicto.

"No deberíamos 'secuestrar' el término de adicción" afirma Glenn Wilson del Instituto de Psiquiatría de Londres.

"El concepto original de adicción es cuando ocurre un 'corto circuito' en las señales del cerebro que nos hacen sentir placer como recompensa cuando hacemos algo que tiene un valor de supervivencia, como comer o tener relaciones sexuales", afirma el psiquiatra.

"Pero me parece que tomar este concepto y afirmar que alguien es adicto al chocolate o al sexo -que son actividades con las que esperamos ser recompensados- es un argumento equivocado".

Sea adicción o conducta compulsiva, la realidad -afirman los expertos- es que el sexo no debería ser una obsesión.

Todos tenemos impulsos sexuales -algunos más otros menos- y éstos fácilmente pueden ponernos en problemas cuando no logramos inhibirlos o controlarlos.

"Son personas que tienen muchos problemas y que sufren mucho y por eso es necesario tratarse" afirma el doctor Flores-Colombino.

"Porque lo se busca, como en todo, es lograr el equilibrio y tener relaciones sexuales satisfactorias con una pareja estable".

 

Tomado de : http://news.bbc.co.uk

miércoles, 30 de abril de 2008

Que influye en la falta de placer sexual en la mujer

 
 

Son muchas las variables que pueden causar la disfunción sexual en las mujeres, lo cual incluye principalmente las cuestiones psicológicas, los cambios en las hormonas, la menopausia, el embarazo y el parto.

 Si consideramos que por lo menos el 40 por ciento de las mujeres en Norteamérica (uno de los países que realiza estadísticas con mayor precisión) sufre hoy de un cierto nivel de disfunción sexual, vemos que la ficción de la película no está muy lejos de la realidad.

 Aunque la escena de la película en la que Sally falsifica el orgasmo puede resultar divertida, la disfunción sexual en las mujeres no es nada gracioso. Los expertos de la salud afirman que el sexo forma parte de una vida saludable, de modo que si alguna mujer tiene dificultades en lograr el placer sexual, no puede gozar de una buena calidad de vida.

Variables
 Son muchas las variables que pueden causar la disfunción sexual en las mujeres, lo cual incluye principalmente las cuestiones psicológicas, los cambios en las hormonas, la menopausia, el embarazo y el parto.

 La pérdida de deseo sexual suele ser más común con la tensión premenstrual, y al poco tiempo de dar a luz. También suele declinar alrededor del momento de la menopausia natural.

 Además, una libido disminuida, puede afectar a las mujeres que han experimentado una histerectomía en sus 20 y 30 años, así como a quienes se hayan realizado una terapia de reemplazo de hormonas.

Estimulantes
 Si bien como hemos visto la buena sexualidad puede ser afectada por un gran número de causas, un problema sexual puede ser la primera muestra de que hay algo mal en tu cuerpo.

 Esta baja de libido se podría accionar, por ejemplo, por enfermedades médicas como la diabetes, la tensión arterial alta, y la depresión, por lo que siempre debes consultar con tu médico.

 Afortunadamente para las mujeres que están sufriendo de un cierto tipo de disfunción sexual, hoy en día existen varias terapias para solucionar el problema.

 En los países asiáticos, las mujeres sanas incluyen a menudo en sus prácticas sexuales varios estimulantes y afrodisíacos herbarios. Actualmente, el mundo occidental ha empezado a incorporar estos remedios herbarios usados durante siglos por las personas de estas culturas, que además se están refinando y combinando para aumentar las sensaciones y el apetito sexual. (Fuente: Msn)

   Para tomar en cuenta

 Es importante comprender, sin embargo, que todo lo que se toma para mejorar la sexualidad sirve para mucho más que para eso, pues como se sabe el sexo es una parte irremplazable de nuestra salud física y mental global.

 

miércoles, 2 de abril de 2008

Lo que no se usa, se atrofia

 
 
 
La disfunción eréctil no es sólo fenómeno de los hombres mayores de 50 años. Afecta también a la población joven que a veces se bloquea por su primer fracaso y se avergüenza más tarde.

Un informe realizado por el Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla, España, revela que los mayores de cincuenta años deben practicar más sexo si es que presentan problemas de disfunción eréctil, e incluso este consejo es saludable para prevenir la aparición de este malestar y se extiende a todos los varones del mundo, incluyendo a los venezolanos donde suele ser frecuente el fenómeno de la falta de erección.

La investigación española, realizada a 1.715 varones de más de cincuenta años, indicó que el 57,2% de esta población asume que el no poder complacer a su pareja en la cama es una de las causas de envejecimiento.

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"Hay que entender que la disfunción es causada mayoritariamente por el tabaco, la hipertensión y la diabetes", señaló Esteban Blanco, responsable de la Unidad de Andrología del hospital.

El 75% de los encuestados manifestó que el sexo juega un papel muy importante en sus vidas. El 40% aseguró que los medicamentos para combatir la impotencia deberían causar menos efectos secundarios. El sondeo también pone de manifiesto el problema que tiene el varón para hablar de la disfunción eréctil cuando aparece.

A LOS JÓVENES TAMBIÉN
La Asociación Española de Salud Sexual revela que en los últimos cuatro años las consultas sobre sexualidad se incrementaron únicamente un 34% "Todavía existe mucha reticencia a hablar del tema. El hombre suele cegarse cuando atraviesa por este problema y prefiere ocultarlo o esperar a que se resuelva solo. Cada vez son más jóvenes los varones con problemas de disfunción sexual y se bloquean y no quieren volver a tener una experiencia por miedo otra vez al fracaso o a la vergüenza que les genera no poder mantener una erección porque es para ellos un fracaso que simboliza la debilidad del macho, es la herida a la autoestima y al orgullo por excelencia", comenta Patricia Benito, sexóloga española quien asegura que muchos de los conflictos sexuales son emocionales y se curan practicando. "Es importante tener una pareja tolerante al lado y donde exista la confianza y el diálogo permanente. En los cuestionarios que realizó a los pacientes, últimamente la causa de la disfunción es consecuencia de algún motivo emocional que solamente se cura practicando por más absurdo que parezca", termina señalando.

LIBERARSE DE LOS MIEDOS
Según la experta, cuando el síntoma aparece en el momento menos indicado se puede intentar "estimular a la pareja el tiempo que sea necesario, lograr una relajación mutua que anteceda a la penetración y que es el momento en que el hombre debe mantenerse calmo, intentar no pensar en que no va a poder, sentirse liberado y poder experimentar otros juegos sexuales que sirvan de antesala al coito y que predispongan positivamente a la pareja. Si el varón logra despojarse de los miedos que provoca la falta de erección, tendrá una sexualidad plena", aconseja la especialista.

La frecuencia del encuentro sexual está íntimamente ligada al tema ya que "lo que no se usa, se atrofia y el caso del órgano masculino no es la excepción. A medida que avanza la edad del hombre, disminuyen las erecciones espontáneas y la cantidad de sexo que se mantiene, lo cual genera un círculo vicioso. Por eso la importancia de que el hombre no se abandone más allá de la edad y tenga una vida sexual plena desde antes de llegar a los cincuenta años que es cuando suelen aparecen los problemas. La preocupación se centra en que hay cada vez varones más jóvenes con problemas de eyaculación precoz y demás disfunciones. Es recomendable mantener la práctica sexual activa para evitar males mayores", recomienda la experta.

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS
La disfunción eréctil es la incapacidad persistente para alcanzar o mantener una erección de suficiente rigidez para permitir una relación sexual satisfactoria. Las causas pueden ser de origen psicológico u orgánico. Trastornos de tipo neurológico, hormonal o vascular determinan igualmente la aparición de esta enfermedad. Los métodos diagnósticos incluyen, además de una evaluación psicológica y de un test hormonal, la realización de pruebas diagnósticas que estudien la hemodinámica de la erección. El test diagnóstico más importante es la inyección intracavernosas de fármacos vasoactivos que lleven a un diagnóstico. En algunos casos es necesario realizar ecografía-doppler de las arterias cavernosas o una cavernosometría para descartar la presencia de una fuga venosa. En casos seleccionados puede ser necesario realizar una angiografía de las arterias pudendas.

HACERLO ES LA CURA

Para evitar una disfunción eréctil se aconseja mantener una sexualidad activa.

Los juegos eróticos anteriores al momento de la penetración predisponen a un buen clima, alejan las tensiones y favorecen la erección.

Si se está padeciendo disfunción eréctil lo mejor es consultar rápidamente con un médico para evaluar las opciones. No siempre los medicamentos en boga son los más aconsejables. Algo tan simple como la práctica del sexo en pareja puede ser la solución y no dejar de mantener relaciones porque ha aparecido el inconveniente.

MARIAHE PABÓN
 

Sexo: ¿Qué tan frecuente debe ser?

 

 

Uno de los temas más frecuentes en la consulta sexológica versa en torno a la frecuencia de relaciones sexuales. Son muchas las parejas que se preguntan ¿Cuánto es lo normal?, pero también son numerosas las que desean aumentar su frecuencia.

Sobre este tema hay algunos comentarios pertinentes. Por un lado, mantener muchas relaciones sexuales, incluso diariamente, no representa ningún problema para la salud, ni debilita físicamente y mucho menos mentalmente.

Otro aspecto importante por destacar, es que la sexualidad no se comporta como las otras necesidades físicas en las que la satisfacción de la necesidad calma el deseo. Es decir, cuando tenemos hambre, ésta se nos quita comiendo, pero no funciona exactamente igual con el sexo.

Entre más relaciones sexuales mantenga una pareja, más relaciones sexuales le pedirá su cuerpo. Mientras menos relaciones sexuales se sucedan, el cuerpo pedirá cada vez menos, hasta el punto de llegar a abolirse el deseo sexual.

Esto explica muchos fenómenos que pasan en la vida de las parejas. Muchas veces un distanciamiento emocional o físico, por ejemplo como el que condicionan algunas enfermedades o los conflictos de pareja, sin son de larga data, pueden provocar una disminución en el deseo sexual. En esas circunstancias el cuerpo no pide, no requiere, no exige ni demanda la vida sexual.

Cuando las condiciones que provocaron ese distanciamiento han sido superadas, las parejas se dan cuenta que hay gran menoscabo en su vida sexual. La sexualidad deja de figurar entre sus apetitos y muchas veces se mantiene una vida de pareja "como entre hermanos". Hay una enorme compatibilidad en el cada día pero no hay una necesidad de acercamiento sexual.

Ante estas circunstancias, en la actualidad se han diseñado una serie de programas de "sexualización", destinado a que esas parejas recuperen el deseo sexual perdido.

Dr. Mauro Fernández Sandí
Sexólogo Educador
 
Tomado de www.lafm.com.co
 

viernes, 28 de marzo de 2008

Preguntas sobre sexualidad

"Seguro que notas si tu chica disfruta o no por la cara que pone cuando acabáis"

 

Durante una hora, nuestra sexóloga ha respondido a las muchas dudas que los lectores han planteado sobre el sexo. Como la de Torval, de casi 17 años, que pregunta a qué edad se pueden empezar a tomar pastillas anticonceptivas y "qué es mejor, las pastillas o el anillo mensual". de hacer para llegar al orgasmo durante la penetración, pues no lo consigue. A Alibuche le da "mucho morbo llamar a lineas eróticas y tocarme desde el despacho de la oficina. Sé que es arriesgado pero me puede la excitación, ¿estoy enfermo?". Esto responde Pilar: "Además de para reproducirnos (poco, la verdad), el sexo sirve para curiosear y eso es bueno, siempre que la adrenalina asociada no te enganche y un juego se convierta en una obsesión. Cuidado con descuidar tu trabajo, de ello vives". Estas son otras dudas y sus respuestas planteadas en el miniblog:

Oleoleole: "¿Qué puedo hacer para que no me broten hongos en la vagina? Me mandan óvulos pero vuelven a aparecer al tiempo". Pilar: Te voy a dar un remedio casero que va bien. Toma un yogur completo y fresco (los Danone de cristal) natural, diluyelo en 1/2 litro de agua sin cloro (déjala reposar en la nevera 12 horas, témplala a 25º y hazte lavativas vaginales con esto dos veces al día.

Morenita 85: "Mi novio tiene 42 años y yo 22. A veces siento que no le doy el suficiente morbo y no le excito tanto como me gustaría. ¿Eso es porque él está acostumbrado? Pilar: Si tu chico está contigo es que le gustas tú y no otras, lo que pasó antes no importa. Abandónate en la relación y déjate de bobadas.

Tu pareja es un poco bruto, descansa de penetración unos días y no le permitas que se comporte con tanta fuerza

Karakarton: Cuando hago el amor con mi chica no está húmeda y le duele al penetrar, por más que le chupo la vagina no consigo nada. Pilar: Puedo pensar que tu chica tiene un problema de lubricación, usa alguno de los productos que venden en las farmacias y que vaya al gine.

Lalas: Tomo la píldora desde hace 2 años y el mes pasado olvidé tomarla toda la última semana y tengo un atraso de 6 días. Me hice dos test y han dado negativo, estuve con vómitos y mareos, ¿puedo estar embarazada tan rápido? Pilar: La píldora no te protege más de 36 horas, si dejaste de tomarla una semana y durante este tiempo hiciste sexo completo sin protección puede haber embarazo. Puedes seguir tomándola según las instrucciones del prospecto. A veces los test dan falsos negativos, y sí, sí puedes estar embarazada tan rápido. Pero cuando dejas de tomar la píldora todo (regla, ovulación) se descontrola. Espera 15 días antes de volverte a hacer las pruebas si no te baja.

Trisha: "Nunca he tenido un orgasmo con mi chico, sólo si nos frotamos, ¿es normal? Con penetración nada. Pilar: La mayoría de las mujeres no llegan al orgasmo durante la penetración, eso es lo natural, si te tocas o te frotas al mismo tiempo puede que lo tengas, pero lo mejor es tenerlo tú antes de penetrar y disfrutar luego con la penetración sin presiones".

CristinaDM: "¿Cómo soluciono la falta apetito sexual por usar el anillo vaginal? Para mi pareja y para mí se está convirtiendo en un gran problema". Pilar: Algunas mujeres notan que su deseo baja pero no es por la píldora, anillo o lo que sea. Se pierde el interés porque ya no hay morbo. Busca recursos en tu fantasía, relatos, pelis pornos, fotos juegos eróticos.

Capirote: "Cuando voy a penetrar a mi novio se me baja la erección a pesar que deseo hacerlo, ¿qué hago? Pilar: El pene es muy sensible a cualquier tipo de presión, el miedo a quedar mal, o la espectativa de perder la erección provocan lo que no deseas. Te recomiendo que os abstengáis de penetración durante algún tiempo (uno o dos meses), podéis hacer todo lo demás, es para que tu pene se 'olvide' del mal rollo que tiene ahora.

Arrecio: "En la última semana he notado que al eyacular mi semen es rojizo, incluso creo que he llegado a eyacular sangre. No me duele pero me preocupa. ¿Es peligroso?". Pilar: La sangre siempre es una señal de que algo está funcionando mal, vete al médico sin tardar.

Se pierde el interés porque ya no hay morbo, busca recursos en tu fantasía

Chiky69: "Soy chica y hace tres años que estoy con otra. Cuando mantenemos relaciones las dos lubricamos muchos, ¿es normal? ¿Qué juegos podemos hacer para algo nuevo? Pilar: Hay libros muy buenos y divertidos que podéis consultar; si sois de Madrid, librería Berkana, en la calle de Hortaleza.

Miguelote: "Cuando me masturbo no tengo problemas,pero cuando penetro a mi pareja no consigo llegar al orgasmo y menos con condón, que me quita 'el rollo'". Pilar: La mayoría de las veces cuando estamos con otra persona nos exigimos demasiado, si eres capaz de tener la misma actitud mental en las relaciones sexuales que la que tienes cuando te masturbas verás cómo lo consigues. Para lo de los condones, mastúrbate con él puesto.

Erzog4: "Con los preservativos normales no consigo mucho placer y mi chica me dice que cambiemos de modelo. ¿Me recomienda alguno?". Pilar: Lo mejor es que te acerques a cualquiera de las tiendas que se llaman don Condón, te asesorarán y podrás ver las novedades.

Chupasangre: "Mi novia tiene 17 años y se nos ha roto el condón cuatro veces, ¿qué consecuencias puede tener para ella en un futuro? Luego tomó la píldora del día después cada vez". Pilar: Si se os ha roto en la misma sesión es hora de que cambies de marca o que los compres sin caducar o que los almacenes correctamente. Puede que seas demasiado enérgico, no es nada bueno tomar la píldora del día siguiente con tanta frecuencia, puede que debáis buscar otro método como el diafragma.

Para lo de los condones, mastúrbate con él puesto

Macarena 76: "Mi pareja es muy activa sexualmente, he tenido dos cistitis agudas con sangre por la orina despues de las relaciones sexuales. ¿Me dices algo sobre esto?". Pilar: "Tu pareja es un poco bruto, descansa de penetración durante unos días y no le permitas que se comporte con tanta fuerza, puedes usar algún tipo de lubricante".

Trinquete: "Hace un tiempo he notado que al eyacular me cuesta trabajo y es poca cantidad y espeso, ¿a qué puede deberse y a qué medico puedo ir? Pilar: Todos los cambios de volumen, textura y color en la eyaculación son síntomas de mal funcionamiento de la próstata. Vete al médico.

Richardson: "Necesito decirle a mi chica si disfruta cuando lo hacemos, pero no se cómo. Me da angustia pensar que ella no disfruta, aunque en verdad no sé si disfruta o no". Pilar: El disfrute de tu chica es cosa suya, no es bueno andar preguntando, seguro que se lo notas en la cara que pone cuando acabáis.

Kunt: "Tengo falta de deseo ¿puede ser que haya diferencia en la frecuencia, qué puedo hacer, será rutina? Hace 12 años que salgo con ese chico". Pilar: Si es falta de deseo, puedes cambiar de menú, más fantasía, más romanticismo y más ternura, y si son distintas frecuencias hay que ajustar a la baja y hacer de ese día una fiesta de placer, no una sarta de reproches.

 

Tomado de www.20minutos.es

 
 

La sexualidad reprimida

Nature
 
Cuando la sexualidad y el poder van de la mano
por Joaquín Rocha
Psicólogo especialista en Educación para la Comunicación
joacorocha.googlepages.com joacorocha05@yahoo.com.ar
La sublimación es un proceso psíquico en el que se desplazan impulsos potencialmente desadaptativos hacia comportamientos socialmente aceptados. La teoría psicoanalítica habla de dos principios fundamentales: uno, el principio de placer y otro, el principio de realidad. En el primero existe un deseo que necesita ser satisfecho en la inmediatez para huir del dolor, mientras que el segundo subordina el placer al deber. Esta subordinación se realiza a través de la sublimación. De esta manera los deseos insatisfechos reconvierten su energía en algo productivo o socialmente útil. Según Freud, sin la sublimación de los deseos sexuales no existiría la civilización.
 
Al hablar de civilización debemos pensarla en términos de cultura y a esta como todo aquello co-creado y recreado por el hombre, que responde a un tiempo y una época determinados. Toda historia del hombre supone, ante todo, una concepción del poder. La sexualidad no está ajena a esto.
 
Como tal, la sexualidad está implicada en todo vínculo humano, ya sea explícitamente o encubierta en el proceso sublimatorio. La sexualidad comienza a formarse desde el nacimiento y para algunos autores aún antes de éste, en la fantasía que tienen los padres sobre el hijo. Es una construcción tanto individual como social, que evoluciona según lo biológico y la historia personal de cada individuo. Es de suma importancia percibir cómo ocurre esta evolución, ya que si no se da en forma equilibrada va a librar como resultado diferentes patologías que inciden directamente en otros aspectos de la vida de un individuo, como ser la vocación, los trabajos, la familia, los vínculos afectivos.
 
La represión de la sexualidad sería la explicación de muchas conductas autoritarias y agresivas que ejerce un individuo desde un lugar de poder, para canalizar la energía de una pulsión que tiende a ser satisfecha. Esta represión se da como mecanismo de defensa cuando un individuo rechaza y saca fuera de la conciencia todo aquello que le resulta doloroso e inaceptable. Por otra parte, puede darse una represión consciente, ya sea por considerar como negativo o malsano todo lo referido a lo sexual o por considerarlo un impedimento para vivir ciertas virtudes. Pero es una realidad que la represión de la sexualidad genera personas con cierto grado de neurosis. Si partimos del supuesto que "nada se pierde y todo se transforma", esa energía de la sexualidad reprimida, no sublimada, puede conformar una estructura de carácter autoritario que busca obediencia laboral, sometimiento moral y, hasta eficacia económica. Se ejerce a través de cierto ejercicio del poder que busca constituir un sujeto dócil, manejable, intercambiable y, dado el caso, descartables.
 
Si bien este tipo de conductas se ven con más claridad en individuos que ocupan espacios de poder (políticos, religiosos, docentes, empresarios), no significa que todos ellos no hayan podido hacer consciente que son sujetos sexuales y que la sexualidad es mucho más que lo genital. Que la castidad y/o el celibato son una elección consciente y al vivirla como opción de vida, cuestionable o no, implica un conocerse a sí mismo y tener en claro cuáles son las debilidades y cuestiones no resueltas que pueden empujar a actitudes hipócritas.
 
Si se puede renunciar a una sexualidad genital o no, será motivo de debate para aquellos que desean hacerlo. Hay quienes han podido lograr llevar una vida llena de satisfacciones y otros que no.
 
Donde quiero hacer hincapié es en aquellos individuos donde su deseo genital es mucho más fuerte y que para reprimirlo caen en el lugar de las contradicciones, de los malentendidos y de los fallidos, en el mejor de los casos, o en conductas que rayan en lo perverso. "Una continencia que elimine la sensibilidad resulta demasiado enfermiza, destruye valores y fomenta una serie de rarezas y comportamientos extraños, pues el corazón queda duro y reseco por falta de riego afectivo. Sin creer que sea patrimonio exclusivo de los célibes, es evidente que algunas manifestaciones de esta sequedad –rigorismo, incomprensión ante problemas humanos, reacciones infantiles, deseo de dominación, inflexibilidad… y hasta el mismo trabajo desenfrenado como excusa- pueden darse en ellos con mayor propensión. El aprendizaje del amor por el camino de los encuentros personales es un punto de orientación para todo el mundo. De ahí que la amistad y la vida comunitaria son importantes para esta maduración" (Eduardo López Azpitarte, Simbolismo de la sexualidad humana. Criterios para una ética sexual. Editorial Sal Terrae, Salamanca, 2001)
 
Es entonces de suma importancia que cada uno realice un constante discernimiento sincero y honesto de la situación en que se encuentra, en cuanto se trata de sexualidad. Así, de esta manera, mejorará sus acciones y sus vínculos interpersonales y evitará los múltiples engaños y autojustificaciones que se ponen en práctica para no enfrentar la propia verdad.