México, 22 Sep (Notimex).- El médico y neurólogo austriaco Sigmund Freud, "El Padre del Psicoanálisis", cuyos revolucionarios descubrimientos han permitido penetrar en la mente humana, murió el 23 de septiembre de 1939.
Sigismund Schlomo Freud, por su nombre de pila, nació el 6 de mayo de 1856, en el seno de una familia judía, en Freiberg (hoy República Checa), lugar que abandonó a muy temprana edad para trasladarse a Viena, a causa de los disturbios antisemitas.
Aunque se conoce muy poco de su juventud, pues él destruyó todos los registros de dicha época, sus biógrafos refieren que decidió estudiar medicina en la Universidad de Viena después de escuchar una conferencia en torno al ensayo "Sobre la Naturaleza", atribuido a Goethe.
Pronto comenzó a estudiar el sistema nervioso central de los invertebrados en el laboratorio de fisiología dirigido por Ernst Wilhelm von Brucke, para después permanecer en la Universidad como su ayudante y más tarde trabajar como psiquiatra y dermatólogo en el Hospital General de Viena.
Fue en el manicomio de Salpetriere donde Freud, junto al neurólogo Jean Charcot, comenzó a tratar los trastornos mentales mediante la hipnosis, que centrados en la histeria los dirigieron a la psicopatología.
Fueron sus "Estudios sobre la histeria" (1893), elaborados con la colaboración del médico vienés Josef Breuer, la consumación del cambio en el quehacer de Freud, pues en dicha obra vislumbró los síntomas de la histeria como manifestaciones de energía emocional no descargada, asociada con traumas psíquicos olvidados.
Así, Freud sumió a sus pacientes en un estado hipnótico para forzarlos a recordar y revivir la experiencia traumática que originó sus trastornos, para así descargar las emociones causantes de los síntomas por medio de la catarsis.
De 1895 a 1900, época en la que desarrolló muchos de los conceptos incorporados tanto a la práctica como a la doctrina psicoanalítica, Freud abandonó la hipnosis para reemplazarla por la "asociación libre", una investigación del curso espontáneo de pensamientos del paciente para comprender sus procesos mentales inconscientes.
Hacia 1900 desarrolló teorías sobre la sexualidad infantil y el Complejo de Edipo mediante el análisis onírico, conocimientos que revolucionaron los métodos psicológicos de la época, en plena era victoriana.
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Permitieron conocimientos. dos. victoriana
En ese mismo año apareció su obras más importante: "La interpretación de los sueños", donde analizó, además de los sueños de sus pacientes, muchos de los suyos.
Sus siguientes escritos, "Psicopatología de la vida cotidiana" (1904) y "Tres ensayos sobre teoría sexual" (1905), aumentaron el rechazo de sus colegas, lo que lo llevó a trabajar prácticamente solo, en lo que él mismo denominó "una espléndida soledad".
Malinterpretadas, las teorías sexuales de Freud cimbraron a la sociedad victoriana que cubría las patas de los pianos porque semejaban piernas femeninas, y sacudió las mentes conservadoras de quienes entendieron la sexualidad como genitalidad.
Hoy día, el modelo psicosexual que desarrolló sigue siendo criticado desde diferentes aristas: su afirmación sobre la existencia de la sexualidad infantil y la ausencia de ésta en el desarrollo de la salud mental.
Los contemporáneos de Freud han luchado por comunicar las teorías freudianas desde un contexto psicoanalítico, que ayude a entender que la carga moral-sexual con la que han sido tergiversadas dista mucho de su esencia real.
Así, poco a poco se ha logrado entender que el incesto no refiere al acto sexual entre padres e hijos, sino al deseo de éstos por vivir al margen de los deseos de sus progenitores.
De igual forma, el Complejo de Edipo ya se entiende como el deseo por cometer incesto en el plano psíquico y, claro está, desde la perspectiva psicoanalítica.
Tras el comienzo de la Primera Guerra Mundial, Freud abandonó la observación clínica y se concentró en la aplicación de sus teorías a la interpretación psicoanalítica de fenómenos sociales, como la religión, la mitología, el arte y la literatura, el orden social y la guerra.
En los años en que escribió "El malestar de la cultura", texto en el que abordó el tema de la muerte y la búsqueda del hombre por la inmortalidad, Freud fue diagnosticado con cáncer en la mandíbula, enfermedad que lo llevó a someterse a un tratamiento constante y doloroso, que derivó en varias operaciones.
Cuando los nazis ocuparon Austria, en 1938, Freud y su familia se trasladaron a Londres, Inglaterra, donde el 21 de septiembre de 1939 el padre del psicoanálisis le recordó a su amigo y médico de cabecera la promesa de ayudarlo a morir cuando el cáncer se volviera insoportable.
Al día siguiente, Freud recibió una inyección de morfina y murió a la medianoche del 23 de septiembre de 1939, dejando, entre otras importantes obras: "Tótem y tabú", "Más allá del principio del placer", "Psicología de masas", "El yo y el ello", "El porvenir de una ilusión" y "Moisés y el monoteísmo".
Tomado de www.munhispano.com


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