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lunes, 2 de junio de 2008

SOBREVIVIR A MALOS AMBIENTES LABORALES

 

 

Lic. Marielos Hernández N.

Psicóloga

La mayoría de las personas que trabajan, pasan en promedio unas ocho horas al día en sus puestos de trabajo. Un par de horas para trasladarse, ocho horas para dormir y ya nos va quedando apenas seis horas libres que muchos dedican a estudiar o a socializar.

Siendo que buena parte del día se nos va trabajando, es de suma importancia que logremos estar en sitios que nos transmitan satisfacción y bienestar. Sin embargo, cada día se hace más común la queja del mal ambiente laboral, las fuertes críticas a ciertos tipos de jefaturas, las pésimas relaciones interpersonales o incluso el desorden administrativo que nos afecta de una u otra forma.

En esta área hay varios elementos a valorar, entre ellos uno de los primordiales es analizar si estamos realizando labores que podamos disfrutar o si al contrario, estamos frustrados al estar en un trabajo que no reúne nuestras expectativas.

La gente sueña con trabajos que brinden beneficios óptimos a nivel económico, donde no hayan demasiados cambios y donde se reconozca el esfuerzo realizado.

Esto choca con una realidad en la que los salarios tienden a ser bajos, donde el entorno sociopolítico gesta continuos cambios y donde se cae más fácilmente en castigar el error que en reconocer el esfuerzo.

Es importante aprender a convivir con distintos ambientes de trabajo, pues el aprendizaje que logramos es vital para lograr lidiar con gran cantidad de variables que nos pueden afectar de una u otra forma.

Cuando trabajamos en instituciones o empresas en las que la estructura está enferma, donde las jefaturas tal vez no sean tan funcionales como uno querría, podemos sentirnos llamados a denunciar las anomalías, a levantar la bandera de la inconformidad no sólo por nosotros mismos sino por los demás. Esto puede coincidir con nuestros valores, sin embargo podemos encontrarnos con instituciones tan grandes y tan viciadas a las que no se le logra hacer siquiera cosquillas con nuestro reclamo.

Podría ser más válido, plantearnos qué queremos lograr con nuestra estadía en dicha empresa. Se puede pensar en experiencia, en un horario particular, en que estamos laborando directamente en lo que estudiamos, entre otros.

Esto no es ni más ni menos haber planificado que queremos a futuro, qué lugar tiene en nuestro proyecto de vida el que estemos trabajando en tal o cual lugar.

Tomar una perspectiva distinta respecto a un ambiente difícil, puede ayudarnos a vislumbra ventajas o ganancias de estar donde estamos y no caer en la continua queja vacía que aleja a los demás y no nos ayuda a cambiar en el momento oportuno de trabajo.

Y es que tanto en el trabajo como en cualquier otra área de nuestra vida, podemos planificar lo que queremos y hacer que cada detalle valga la pena porque sabemos que fue importante para alcanzar nuestros objetivos. Un trabajo puede ser un escalón necesario para lograr llegar donde aspiramos, en tanto sepamos que es lo que queremos.

Tomado de www.diarioextra.com

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