El Alzheimer, esa terrible enfermedad incurable que se lleva por delante el uso de la razón y convierte a los ancianos en niños, incapaces de reconocer a sus seres más queridos, puede detectarse en una simple confusión de olores. Así lo sostienen media docena de médicos de otros tantos centros de investigación estadounidenses.
Los olores que deben desatar las alarmas son una docena de los más comunes, como el limón, canela, chocolate o gasolina. Los médicos han dado seguimiento durante cinco años a 600 pacientes de entre 54 y 100 años que experimentaban dificultades identificando estos olores, antes de llegar a la conclusión de que esas primeras lesiones olfativas son la luz roja. Un total de 177 sujetos desarrollaron lo que médicamente se conoce como Suave Deterioro Cognitivo, considerado el precursor de la enfermedad.
Sin embargo, el director de la investigación, Robert Wilson, advirtió que la gente no debe sentir pánico cuando pierda capacidad olfativa, porque esto puede estar causado por la sinusitis y los pólipos.
Los olores que deben desatar las alarmas son una docena de los más comunes, como el limón, canela, chocolate o gasolina. Los médicos han dado seguimiento durante cinco años a 600 pacientes de entre 54 y 100 años que experimentaban dificultades identificando estos olores, antes de llegar a la conclusión de que esas primeras lesiones olfativas son la luz roja. Un total de 177 sujetos desarrollaron lo que médicamente se conoce como Suave Deterioro Cognitivo, considerado el precursor de la enfermedad.
Sin embargo, el director de la investigación, Robert Wilson, advirtió que la gente no debe sentir pánico cuando pierda capacidad olfativa, porque esto puede estar causado por la sinusitis y los pólipos.
Tomado de www.diariodeleon.es


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