Cambiaron los mandatos sociales, sostiene una psicóloga. Ahora se busca el momento justo para tener hijos, y no a determinada edad. Las nuevas prioridades.
La mujer actual vive a un ritmo acelerado, se preocupa por su futuro, por su carrera profesional y por alcanzar un bienestar económico. Además, su rol en la sociedad y dentro de la familia cambió de modo sustancial; hoy las mujeres gozan de los mismos derechos que los hombres. Todos estos factores postergan la decisión de la maternidad y las ganas de ser madre son dejadas de lado hasta encontrar el "momento justo".
La psicóloga Teresa Romero de Figueroa, especialista en maternidad y mujer, reconoce que el mandato social que regía hace 20 o 25 años era mucho más restrictivo de lo que es ahora. "Antes, la esencia de ser mujer era ser madre. Ahora ya no es así. Ya no cree que debe ser madre para sentirse completa. Antes era un rótulo social muy necesario", señala la experta. En la actualidad la realidad es compleja. "La maternidad ha dejado de ser un mandato social, para convertirse en una decisión personal. Ahora para ser mujer no es necesario ser madre", razona.
"La salud reproductiva de la mujer tiene una temporada vital, que va desde los 18 a los 35 años. Es la mejor época para ser madre. Pero ahora la ciencia y la medicina avanaron, tanto que la mujer decide el momento; puede ser a los 18 años como a los 40, aún teniendo o no pareja. Es personal", relató Romero.
Asimismo, aseveró que hace unas dos décadas se dio la democratización de la familia y se modificaron sustancialmente los roles de los integrantes del grupo familiar. Además, reconoció que se produjeron una evolución y un cambio muy grande en la concepción familiar. "Por un lado hay menos casamientos institucionales y más parejas que conviven juntas sin estar casadas por la ley; eso también implica una demora en la maternidad", sostuvo.
"¿Qué es lo que quiere una mujer?, se preguntaba Freud hace muchos años. Hoy, la mujer quiere ser mucho más que madre. No carga con la cuestión de llegar a los 20 años y tener que casarse, tener hijos y cuidarlos; sino que formar una familia es una opción, como viajar, recibirse o trabajar", opinó la psicóloga María Eugenia Morán Elías. La especialista afirmó que este cambio en la vida de la mujer se viene gestando hace una década y agregó que es producto de que la mujer actual tenga más participación en la vida de la sociedad.
Morán Elías sostuvo que la mujer de antes sólo trataba cubrir sus necesidades básicas. "Hoy aprendió a vestirse con palabras, y a abrigar un hijo con ellas. Es armar un futuro diferente al que generalmente estaba destinada. Esto movilizó mucho a los hombres, ya que esta es una sociedad machista, pero la mujer se empezó a mover y a cambiar de lugar", dijo. Además, indicó que, en la actualidad, la mujer le pide más al hombre, no ya en el orden de lo económico, porque ella sale a trabajar y gana su sustento, sino que la acompañe en los proyectos personales.
"Para mí, lo principal es estudiar y recibirme; después se verá"
Mariana tiene 33 años y cursa las últimas materias de la carrera de Medicina. "Sé que soy grande, y me preocupa que pase el tiempo y me quede sin la frutilla del postre que es para la mujer tener hijos. Pero ni siquiera estoy de novia. Por eso, para mí, lo principal es estudiar y recibirme de una vez por todas, y después se verá", expresó esta salteña, que por razones laborales tuvo que retrasar su carrera.
"Mis compañeras y amigas están en la misma situación. Somos una legión de solteras, sin apuro", ríe. "En mi casa, mi mamá se preocupa y me dice: ¿es que nunca me vas a dar nietos? Pero ella sabe perfectamente que mi prioridad es ser una profesional, como siempre lo he soñado. Y después, vendrán los años de especialización, de modo que no estoy segura de que alguna vez llegue a tener hijos. Pero tampoco estoy dispuesta a resignar mis proyectos", afirma.
"Entiendo que me perdí de vivir muchas cosas, pero gané otras"
"No planifico demasiado mi futuro. Solo quiero hacer alguna especialización afuera del país cuando termine mi carrera", afirma Vanessa, de 34 años, egresada de la carrera de Historia, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT.
"Lo que iban a ser tres años se extendieron a diez. Terminé de cursar mi doctorado en México, pero cuando me di cuenta, los años habían pasado muy rápido y hay cosas que no podré volver a vivir", reconoce. "Con mi edad me veo grande para algunas cosas; por ejemplo para tener hijos. No tengo pareja y tampoco quiero ser madre soltera, así que esperaré. Pero no tengo mucho tiempo", confiesa.
"Una cosa lleva a otra y lo que pensaba que serían unos cuantos años en el exterior se transformaron en una década. Entiendo que me perdí de vivir muchas cosas, pero gané otras cosas, y esto, de alguna manera se compensa", dijo.
Tomado de www.lagaceta.com.ar


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