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lunes, 25 de febrero de 2008

SER HOMOSEXUAL EN AMÉRICA LATINA.

 
 
 

 
Poseer una condición sexual diferente en América Latina no es algo menor. Considerando el hecho de que a la hora de hablar de derechos sociales para la comunidad, nos encontramos si no a años luz de los países desarrollados, por lo menos a una distancia significativa de alcanzar las metas necesarias para que las personas de distinta condición sexual podamos vivir en la armonía plena para nuestro crecimiento personal, de características tan disímiles como lo es el desarrollo espiritual, emocional, social, mental y físico que como personas de hecho, por nuestra sola condición de ser humano merecemos.
Por: Carlos Alberto Faras Aguilera
 
Porque la situación es así, un homosexual creyente en Latinoamérica no puede ejercer el derecho pleno del culto religioso que profesa, dado que la Fe es en este sentido "normalizada",  por instituciones jerárquicas que imponen por lo general un código de vida acorde a lo que supuestamente Dios les encomendó que hicieran, y basta recordar que las personas que se arrogan el derecho de ser los grandes auditores de Dios, son justamente eso y nada más; "personas".

Esto en síntesis se traduce como el Monopolio de la Fe, un sistema que dicho sea de paso por lo menos en el mundo occidental, excluye en su generalidad a todo individuo que se reconozca de un sexualidad diferente, pero que bajo una parsimonia irónica lanza frases de origen tan sofista como ; "Dios ama a los homosexuales, pero la homosexualidad es un pecado", que suena más a un parafraseo de un Oficial de la Santa Inquisición, que a un prelado de una institución religiosa.

En este saco de las religiones con cierto tipo de odiosidad a la comunidad GLBT, podemos mencionar a entidades tan disímiles como la Iglesia Evangélica, la Iglesia Católica, el Islam e innumerables cultos religiosos.

Claro que excepción a la regla también deberíamos hablar de cultos menores, pero de mayor cercanía a la tolerancia, como lo es la Iglesia Anglicana o el Luteranismo, que dicho sea de paso permite el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, e incluso acepta sacerdotes homosexuales como lo es la Iglesia Anglicana en Inglaterra.

¿Cómo es el desarrollo emocional de un homosexual común y corriente en Latinoamérica?

Dado el generalizado prejuicio social que se da como algo horizontal en todas las sociedades de herencia latina. El permanente rechazo de los grupos sociales ante la comunidad GLBT, se traduce en medios de comunicación que propagan como única forma de vida la heterosexualidad como algo "normal" y en un Estado que es negligente a la hora de legislar para la protección de los derechos de los individuos más vulnerables a ser discriminados, esto ya sea por orientación sexual, raza, color de piel, género, origen, o algo que se presenta como muy común en Chile, que es la pertenencia a una clase social determinada, en donde todos queremos pertenecer a la aristocracia, lo que nos convierte en una sociedad de medio pelo, rasgo que ya se presentaba en nuestra conducta nacional desde el inicio de nuestra historia, todo esto tiene como raíz común, la falta de reconocimiento de una identidad de clase media o simplemente la falta de  orgullo de reconocernos de origen humilde. 

Los desafíos   de la región deben ir centradas con miradas hacia políticas publicas  de largo plazo, que permitan una mayor integración social de los actores involucrados y por tanto un mayor compromiso de nosotros mismos como ciudadanos, del ejerció pleno de nuestros derechos cívicos.

Empero esto también se traduce en un cambio de mentalidad de nuestra percepción respecto de nosotros mismos, porque si yo soy gay, pero discrimino a otros porque este es peruano, boliviano o argentino, es sinónimo de que aún no he asumido verdaderamente los costos que tiene en Latinoamérica ser diferente a los demás.

Ahora bien, que todo esto no nos motive como única solución a escaparnos como cobardes, cansados y aburridos de nuestro atrasado sistema, a países que suenan "mejor" que nosotros, como pasa muy habitualmente cuando pensamos en Europa, continente que se ha plagado en los últimos decenios de tendencias de carácter nacionalista que responsabilizan de todos sus problemas a la creciente ola inmigratoria que "sufren", que se refieren despectivamente a los sudamericanos de "sudacas", que nos consideran sinónimos de una raza relacionada con la ignorancia, las malas costumbres y por supuesto del crimen y la delincuencia.

Demás esta mencionar Francia que busca la aprobación de una normativa que los iguale a todos sin importar que esto limite las libertades individuales, aunque esto signifique prohibirle a los musulmanes o judíos, portar utensilios que los identifiquen con sus creencias. Y para que mencionar el terrorismo, que dada las descomunales políticas exteriores de los europeos, que intentan imponer su democracia en todo el mundo, sin importarles  violar acuerdos internacionales, convenios de derechos humanos o el mismo derecho internacional, lo que les ha significado una prematura guerra religiosa con Oriente, hecho que a vuelto tremendamente  inseguros a  estos países por el terrorismo, que más que parecer una guerra a través del terror, se a convertido en la mismísima Guerra de los Pobres, como mencionara una vez Jorge Shroeder, destacado economista chileno.

Lo que definitivamente necesita Latinoamérica y en especial Chile, es amarse a si mismo, que más vale enemigo conocido que enemigo por conocer......

Tomado de: WWW.GAYMAGAZINE.CL

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