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lunes, 18 de febrero de 2008

¿Qué es la autoestima?

 


Por: Jacinto Faya Viesca

La persona que dice a otros y se dice a sí misma: "Soy incompetente, incapaz, inadecuada, no atractiva a los demás", etcétera, por lo general, no son ciertas estas afirmaciones. Se trata de individuos, según el psicólogo Albert Ellis, que distorsionan las cosas, que tienen una deficiente apreciación de la realidad, por lo que este tipo de expresiones son irracionales.

El psiquiatra Aaron T. Beck, creador de la Terapia Cognitiva, hoy en día, la terapia que más avance tiene en el mundo, afirma que las personas que abrigan la creencia catastrófica e irreal de que son incompetentes están sembrando una futura depresión. La autoestima es una de las manifestaciones más claras de todas las personas dichosas. La autoestima no está relacionada con la belleza física, la inteligencia, la riqueza, o la posesión de un título universitario. Una gran cantidad de bellas actrices, de empresarios millonarios, y actores con talento, sufren de una baja autoestima.

Estas personas, lo leemos a diario en los periódicos, tienen serios problemas de adicciones al alcohol y a las drogas. El consumo de estos estupefacientes tiene la finalidad de querer frenar (lo que no es así) su intensa ansiedad, angustia, graves depresiones y un sentimiento de inadecuación. Por esto, no es raro que grandes celebridades en el campo del cine, los espectáculos, y los negocios, se priven de la vida.

Una persona se autoestima cuando se valora en su exacta dimensión: ni más, ni menos. Es consciente de sus debilidades y carencias, pero también de sus capacidades y recursos. La autoestima siempre se manifiesta en un autorespeto, en una confianza en sí mismo a toda prueba. William James, el genial psicólogo norteamericano, decía que el factor más importante para el éxito de cualquier empresa consistía en la seguridad de que lo alcanzaría. Decía James que el descubrimiento psicológico más importante de sus siglo consistía en que el cambio de una actitud de triunfo, y abandonando la actitud de derrota, era lo decisivo.

Las personas dichosas asumen casi permanentemente una actitud optimista en todo lo que emprenden. La actitud es una disposición del ánimo. Cuando nuestra actitud es optimista, la probabilidades de que nos vaya bien aumentan enormemente, lo que a su vez aumenta nuestra autoestima; es decir, que nos valoramos de una manera correcta. Las personas que asumen una actitud optimista se atreven a emprender más actividades productivas, interactúan con las demás personas de una manera más abierta, expansiva, extrovertida y amistosa, por lo que las probabilidades de ser aceptadas son mucho mayores. Estos individuos reciben más ayuda de los demás y se involucran en retos y desafíos. Se ha comprobado científicamente que estos hombres y mujeres no abusan del cigarro ni del alcohol, y que son, prácticamente, inmunes a cualquier tipo de drogas.

En encuestas que se han efectuado en países de varios continentes, más del 75 por ciento declararon que en gran parte debían su felicidad a que gozaban de un buen concepto de ellos mismos. ¿Existe algún método o técnica para que una persona abandone su baja autoestima, y en su lugar, se autoestime saludablemente?. Si existen esos métodos y técnicas, y las mujeres y hombres que se autoestiman adecuadamente lo siguen de manera consciente o inconsciente. Primero, toda persona que se estima debidamente recuerda permanentemente la gran cantidad de éxitos y de sucesos favorables que han tenido en su pasado (todos los hemos tenido); segundo, no comparan su suerte con los demás; tercero, no se atormentan con presagios catastróficos que les pueden suceder en el futuro, y en cambio, se aplican y ocupan de utilizar sus capacidades y habilidades naturales; cuarto, cuando sienten miedo o tristeza, no rechazan sus sentimientos, sino que los aguantan, y tratan de averiguar si tienen causas basadas en la realidad o si son meras fantasías exageradas e irracionales; quinto, se arriesgan a actuar dentro de los limites de sus capacidades y de sus situaciones reales; sexto, tratan empeñosamente de ejercer un eficaz control sobre muchos aspectos de sus vidas y que en realidad sí pueden controlar.

Critlo nos recuerda que una de las actitudes fundamentales para mantener vigorosa nuestra autoestima consiste en que abandonemos para siempre las conductas derrotistas de los que se autoflagelan recordando sus errores, debilidades y culpas. Critilo nos pide que para alcanzar una saludable autoestima debemos ser indulgentes con nosotros mismos en relación con los errores de nuestro pasado. Perdonarnos a nosotros mismos, perdonar al niño, al adolescente y al joven imprudente que fuimos. Enseñarnos a "Amarnos a nosotros mismos" es el mejor camino para amar a los demás; y si ya amamos a otros, ¿por qué razón no nos amamos?

¡Qué paradoja y qué triste!: admiramos las estrellas, las montañas y los mares, pero muchos de nosotros no ponemos la menor atención en nuestras en nosotros. ¿Qué no nos hemos dado cuenta que somos la creación más perfecta de la Tierra?

Tomado de www.elsiglodedurango.com.mx

Sexo en vacaciones: no es tan fácil como todos piensan


 Mayor tiempo libre, distensión en los horarios y menos exigencias laborales son factores que, a simple vista, tendrían que favorecer la calidad sexual en vacaciones,sin embargo, no todas las parejas mejoran su intimidad durante este periodo.



Llegadas las vacaciones, una época del año en que muchos encuentran propicia para reencontrarse con sus parejas gracias a la falta de obligaciones laborales que condicionan la vida sexual durante el resto del año, no todos logran cumplir sus expectativas y ahí es cuando empiezan los replanteos.

Mientras que para algunos las relaciones durante este periodo son más imaginativas, relajadas e intensas, otros tantos se deprimen al ver que nada cambia o incluso, empeora. Contrario a lo que se cree, si existe un problema de antemano en la pareja, el tiempo libre y la distensión en los horarios empeoran el vínculo en vez de mejorarlo.

"Si bien las vacaciones podrían funcionar como un buen afrodisíaco, algunos descubren que pese a la falta de preocupaciones diarias, tienen serios problemas para disfrutar del sexo, de una lectura, una charla o una simple caminata", explica la sexóloga y psicóloga Diana Resnicoff, quien también dicta talleres de seducción, erotismo y sexualidad femenina.

En vacaciones, también es necesario planificar la intimidad.
En coincidencia, Adrián Helien, médico psiquiatra y sexólogo del Hospital Durand, considera que la desilusión aparece cuando la persona deposita en la época vacacional la solución a sus conflictos de pareja.

"Cuando la falta de tiempo es realmente el problema, las vacaciones son un momento de intimidad y de aumento de la frecuencia y calidad de las relaciones sexuales. Pero cuando las dificultades son otras, ya sea mala comunicación, descalificación de alguno de los dos o mutuas agresiones, las discusiones se agravan", resume el especialista a .

Planear el encuentro

Quedó claro entonces, que para mejorar la calidad de vida sexual se necesita de algo más que tiempo. En especial, aquellos que tienen hijos. Como explica Helien, cuando hay chicos de por medio, es más difícil encontrar momentos para la intimidad si no se planearon con anticipación.


"Se necesita proyectar la intimidad y ser creativos para obtenerla cuando hay factores en contra. Un cuarto para la pareja, una puerta cerrada, un espacio para el placer deben estar contemplados siempre que el presupuesto y las ganas lo permitan", aconseja el sexólogo.

si existe un problema de antemano, el tiempo libre y la distensión en los horarios empeoran el vínculo.

Por otra parte, las salidas con parientes y amigos, sin pensar en la intimidad, también pueden opacar las vacaciones.

Demasiadas expectativas

Los solos y solas son un tema aparte. En principio, los especialistas recomiendan bajar el nivel de expectativas, a veces desmedidas, respecto a las posibilidades reales de conocer a un nuevo amor durante el verano.


"Hay que ir dispuesto al encuentro. Abiertos a las posibilidades que las vacaciones ofrecen. Desesperarse no ayuda, al contrario, puede malograr el tiempo tan valioso para descansar y encontrarse con uno mismo sin las presiones del trabajo cotidiano", destaca el sexólogo del Hospital Durand.


A eso, hay que sumarle la incertidumbre que genera la primera vez en la cama con otra persona. En general, según Helien, las primeras relaciones sexuales están cargadas de ansiedad ante el nuevo encuentro, el deseo de agradar, la falta de confianza y la poca intimidad conseguida.


Hacerlo en esta época puede resultar complicado, es verdad, pero no imposible.

Tomado de www.derf.com.ar

«En una pareja, la culpabilidad no conduce a ninguna parte»

 

Un error común en una relación es «poner en cabeza ajena pensamientos propios», según los sexólogos  

E. CAMPO

La reciente celebración de San Valentín dio pie al Club LA NUEVA ESPAÑA para hablar de pareja, y lo hizo de la mano de los sexólogos Ana Fernández e Iván Rotella. San Valentín, día de cupidos y cajas de chocolate, es para Fernández «una estrategia de marketing», pero lo dio por bueno si sirve para hacer balance de pareja. Por su parte Iván Rotella dijo que está bien para celebrar todos los días de «te quiero», pero no si es el único día para decir ese «te quiero».

Cuando las parejas llegan a la consulta sexológica, según la experiencia de Ana Fernández e Iván Rotella, la palabra «culpa» está presente en la mayor parte de las ocasiones. «La culpabilidad no lleva a ninguna parte. Dos personas están juntas porque han decidido compartirlo todo, no sólo la cama, y en este compartir, si hay un problema es de la relación, no de uno de los dos», matizó. En ese problema, la base puede ser la falta de comunicación. «En España hay dos millones de hombres con dificultades de erección. La media que se tarda en ir a la consulta es de cinco años. Y es un problema que afecta a la relación, a la autoestima de los dos, y todo por no contarlo», reflexionó Rotella.

Entre los errores en los que reinciden las parejas, uno de los más comunes, según Rotella, es poner en cabeza ajena pensamientos propios. «Tomamos decisiones por el otro; es importante dejar que la persona se exprese», dijo el sexólogo, que recomendó como imprescindible tener un espacio diario para hablar. Otro error es el pensar que el amor lo justifica todo. «Puede ser una motivación, un impulso, pero no una justificación. Y si estás esperando que la otra persona cambie porque te quiere, la has fastidiado; nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo».

Otras costumbres a evitar, según los ponentes, son la pérdida del yo (imprescindible tener un rato de soledad al día), la pérdida del «nosotros» (centrándose en excesivo en los hijos) y el «sincericidio», esto es, ser sincero hasta más allá de lo necesario, incluso aunque haga daño. «Los reproches en pareja no aportan nada, sólo hacen daño», afirmó Rotella.

Ana Fernández se refirió a los modelos de amor que forman parte del imaginario colectivo. Ahí están los ideales románticos, muy diferentes de los que luego se encuentran en la pareja real; o el amor pasional, ligado al sufrimiento, a los quebraderos de cabeza e incluso a la violencia. «Cuando se dice que en una pareja tiene que haber pasión en realidad se refiere al deseo, la seducción, el coqueteo, la atracción, el erotismo», señaló la sexóloga. Después se refirió a los amores canallas, ligados al chico malo. «A veces nos sale a las mujeres el deseo de cambiarlos. Pero con ese perfil canalla la convivencia será muy dura», advirtió.
Aunque los cuentos terminen con el final feliz, en la vida real después de eso viene la convivencia. «Y con ella las responsabilidades, dificultades, desencuentros, proyectos, y todo eso no nos lo cuentan». En una pareja, la resolución de conflictos no viene por democracia, ya que acabaría en empate. Según Ana Fernández, la fórmula es negociar y pactar. «Es imprescindible comunicarse. Amar es convivir, compartir y reconquistar todos los días».

Tomado de www.lne.es